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La increíble parábola de un ex juez sanjuanino encadenó otra perlita

El jachallero y fue designado en Bahía Blanca por sus contactos con Saadi. Lo destituyeron, lo acusaron de robos comunes, pero consiguió beneficiar a otros jueces. Ahora, lo señalaron por un caso menor en el centro de San Juan. Su historia completa.
viernes, 04 de septiembre de 2015 · 11:07

El sanjuanino Luis Balaguer fue juez federal apenas 4 años. Lo designaron sorpresivamente en 1998 por su amistad con el catamarqueño Leonides Vicente Saadi y lo destituyeron en 1993 en medio de denuncias cruzadas por delitos comunes. Desde allí inició un extraño raid que esta semana tuvo un nuevo eslabón: un comerciante sanjuanino le denunció de haberse robado tres portarretratos de alpaca por el valor de unos $5.000.

 Mario Guerrero, del bazar Espacio G, denunció ante la Seccional 1ª que el martes Balaguer fue a su negocio sobre calle Mitre, se presentó y con la excusa de supuestos parientes en común en el Poder Judicial le solicitó la marcadería. Al día siguiente le dijo que había olvidado la billetera pero le pidió llevarse los elementos. Ante la negativa, los tomó y escapó, según a denuncia.

 Hace dos años, Tiempo de San Juan había contado su historia porque su proceso de destitución había establecida una jurisprudencia de la que luego se aprovecharon varios colegas. Es la que establece que un juez debe seguir cobrando mientras dura su juicio político si es que se trata de su único ingreso, según lo estableció la Corte Suprema, de lo que se tomaron varios jueces sanjuaninos como Carlos Macchi.

 La historia indica que Luis Armando Balaguer comenzó a incursionar en la justicia como empleado en el Ministerio Público en Jáchal, donde está la Segunda Circunscripción Judicial de la provincia. Luego se le perdió el rastro. Pero un día sorprendió a todo el ambiente judicial sanjuanino cuando se supo que el Congreso de la Nación lo había postulado y el presidente Carlos Menem lo terminó nombrando como juez federal en Bahía Blanca, un lugar donde la actividad pesquera e industrial hace de la justicia federal una institución muy poderosa.

 Recuerdan los más memoriosos de la Justicia local que el entonces senador justicialista catamarqueño Vicente Leonides Saadi –ex gobernador de esa provincia- "fue el que muñequeó para que lo nombraran” a Balaguer.

 Pero no duró mucho. Balaguer asumió en 1989. Fue suspendido en 1992. Y destituido en 1993. Tres años después, el 27 de noviembre de 1996, la jueza subrogante María del Carmen Valdunciel de Moroni lo condenó a 6 aos de prisión e inhabilitación absoluta perpetua, accesorias legales y costas, por considerarlo autor del delito de cohecho pasivo. En diciembre de 2002, la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca confirmó esa sentencia.

 En esos tres años como juez federal en Bahía Blanca, Luis Balaguer debió afrontar diversas acusaciones: Malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario público, abuso de autoridad y privación ilegítima de la libertad, violación de los deberes de funcionario público, enriquecimiento ilícito y amenazas.

 Según los archivos judiciales, en Bahía Blanca Balaguer adquirió autos cero kilómetros de concesionarias sin pagar un solo peso, invocando su condición de juez federal. Y también hizo lo mismo en una joyería, donde adquirió relojes.

De Chimbas al Norte

 Por su condición de sanjuanino, Balaguer llegó a estar preso en el Penal de Chimbas, donde sufrió la mayor parte de su prisión preventiva. Luego también estuvo en la cárcel de Villa Floresta. Lejos de reinsertarse, cuando comenzó a gozar de salidas transitorias, violó ese beneficio y se trasladó al Norte del país.

 Allí continuó con su raíd. En la ciudad de San José de Metán, en Salta, el ex magistrado federal fue detenido por estafas reiteradas. En esa ciudad salteña figura la estafa al comercio "León Hogar”, donde había comprado muebles abonando con cheques apócrifos. En un juicio abreviado realizado el 28 de mayo de 2010 en Salta, el ex juez Balaguer fue condenado a un año de prisión de cumplimiento efectivo por tales ilícitos.

"Chamuyo”

 De Salta se fue a San Miguel de Tucumán. Allí "chamuyó” a un militar retirado que integra la Asociación de Suboficiales Retirados del Ejército, a quien le había mentido que era "muy amigo del gobernador y que podía conseguir subsidios para dicha entidad”. Antes le había sacado la suma de 150 pesos.

 Según el relato periodístico de los medios norteños, Balaguer le pidió prestado el teléfono al militar retirado para realizar una llamada a fin de diligenciar ese subsidio y luego se marchó. El jubilado decidió chequear a quién había llamado y descubrió que era un número cualquiera, que no estaba relacionado con un ente gubernamental, ni tampoco oficial. Lo denunció y Balaguer terminó preso nuevamente.

 La juez subrogante María del Carmen Valdunciel de Moroni dijo, en 1996, que Balaguer poseía una extraña personalidad y que, en cierto momento, había pensado en que podría ser inimputable. La existencia de anomalías fueron constatadas por una serie de estudios psiquiátricos, pero tales falencias no le impidieron al acusado comprender la criminalidad de los ilícitos, ni dirigir sus actos.

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