La muerte de Yésica Bloom, la trans sanjuanina que murió luego de inyectarse silicona en los glúteos conmocionó a la comunidad LGBT y rápidamente comenzaron a correr las versiones.
Desde la familia de Yésica se comunicaron con Tiempo de San Juan y apuntaron contra las amigas de la joven de 23 años. Además denunciaron a dos trans mendocinas por la intervención que le quitó la vida a la joven.
"Hemos hecho la denuncia en la Comisaría 25 contra cuatro amigos de mi hermano que vivían con él”, explicó una de las hermanas de Yésica que pidió reserva de identidad. Es que según la familia de la chica, sus amigas escondieron el celular luego de su muerte y perdieron el chip, que contenía importante evidencia para encontrar a quienes le hicieron la intervención.
Yésica Bloom murió de una embolia pulmonar luego de inyectarse silicona industrial, de la que se utiliza para los aviones, en los glúteos. Esta peligrosa práctica que se ha popularizado entre las chicas de la comunidad trans que buscan tener una apariencia más femenina es ilegal y el caso ahora está siendo investigado por la Justicia.
"Nosotras sabemos que fueron dos trans mendocinos los que le inyectaron esa silicona, pero si sus amigos no nos entregan el chip no podemos hacer nada”, detalló una de sus hermanas.
El conflicto entre la familia de Yésica y las personas que vivían con ella ha se ha incrementado con el pasar de los días a tal punto que ninguna de sus amigas asistió a su funeral.
"Perdón por no ir a tu entierro pero tu familia nos quiere hacer daño. De acá vamos a estar con vos”, rezaba una de las publicaciones en el muro de Yésica luego de su muerte. Abajo una catarata de mensajes le incriminaba a la amiga de la chica que devolviera el celular en el que había importantes pruebas.
"Él llegó al hospital con uno de sus amigos y yo les pedí el celular, me dijeron que lo habían vendido” contó la hermana de Yésica.
Después de esto la familia trató de conseguir el chip del aparato desesperadamente pero lo único que recibieron fueron evasivas por parte de las amigas de la trans.
"Nos dijeron que lo buscáramos en la valija con su ropa pero el chip no estaba ahí. En qué cabeza cabe vender un celular cuando tu amiga se está muriendo”, dijeron desde la familia.
Yésica Bloom, de 23 años, murió el pasado 1 de mayo luego de inyectarse silicona industrial en los glúteos. La joven comenzó a sentirse mal y fue acompañada por un amigo al Hospital Rawson donde finalmente murió.
Las intervenciones con silicona industrial son una práctica popularizada entre las trans de la provincia que acuden a estos métodos ilegales y peligrosos, ante la falta de dinero para realizarse una cirugía estética normal.
El producto, no apto para el cuerpo humano, se utiliza en turbinas de aviones como lubricante y refrigerante y para sellar partes de vehículos.
El valor ronda los 3 mil pesos y las chicas se lo inyectan en glúteos, lolas y hasta en la cara.
LA PISTA MENDOCINA
La familia de Yésica está segura de que la intervención fue realizada en Mendoza por dos trans que fueron acusadas con nombre y apellido en la Comisaría 25.
"Ya les dimos los nombres y toda la información que nos llegó directo desde allá por una amiga de él”, explicaron desde su familia.
Ahora la causa está a cargo del Segundo Juzgado Correccional, pero aún no hay detenidos por la muerte de Yésica.
"Un día antes de que se hiciera la intervención me llamó por teléfono y me pidió que lo ayudara a depositar una plata que tenía que mandar a Mendoza porque no sabía. Yo no pude hacerlo y ahora me arrepiento porque así aunque sea sabría a dónde fue a parar esa plata y podríamos encontrar a los que le hicieron esto”, relató una de sus hermanas.
Mientras tanto el conflicto con las amigas de Yésica continúa y si bien desde su entorno dicen que su familia nunca lo aceptó, sus hermanas lo niegan.
"Eso nunca fue así, era grande, no había cómo controlarlo. Nunca estuvimos en contra de su elección sexual pero no estábamos de acuerdo con el ambiente en el que se movía”, detalló su familia. Ellos sostienen que Yésica no les dijo nada de su intervención porque "sabía que nos íbamos a negar, es muy peligroso”.
La familia de Yésica tiene miedo porque dicen que las dos trans que le inyectaron la silicona a su hermana "es gente peligrosa y ya ha matado a otros”.
"Nos han dicho que están los dos escondidos porque saben lo que han hecho. Pero nosotros los tenemos identificados y la policía también”, dijeron.
Por lo pronto la causa está caratulada como actuaciones investigativas y la policía no ha llevado a cabo ninguna detención. Pero el conflicto crece y la familia de Yésica quiere a los culpables presos.