Luego de estar perdidas por una semana, las bicicletas de los pedaleros del Sindicato de Empleados Públicos (SEP) Mauricio Müller y Gastón Javier, valuadas en 100 mil pesos cada una, aparecieron mágicamente en un baldío ubicado en Catamarca y Lateral de Circunvalación. Hasta ahí todo bien, ambas fueron llevadas por el Secretario General del gremio a sus respectivos dueños y el hallazgo fue comunicado vía Facebook. Pero, ¿dónde estuvieron las bicicletas todo ese tiempo? ¿Quién le avisó al gremialista dónde encontrarlas? Y ¿por qué no esperó la llegada de la Policía?
Pero la pregunta del millón es si el jefe del SEP pagó o no el rescate en dinero que había ofrecido por las bicis. José Díaz no habló sobre eso en particular, pero su conducta fue muy sospechosa. De hecho, la policía asegura que el hombre desapareció y no atendió más el teléfono. Tiempo de San Juan lo buscó y tampoco lo encontró. De igual manera, la forma en que aparecieron los valiosos rodados es elocuente sobre que no se trató de un mecanismo "habitual” en estos casos. Se conoce también que los pagos de rescates en dinero son difíciles de manejar, más aún cuando se trata de particulares, que siempre prefieren hacerlo en silencio.
Las versiones cruzadas entre lo que dice la Policía y lo que dijo Díaz en su momento no paran de crecer y fuentes policiales aseguraron a Tiempo de San Juan que desde que las bicicletas aparecieron Díaz no atiende el teléfono.
La misma fuente afirmó que las versiones del dirigente gremial sobre cómo aparecieron las valiosas bicicletas son contradictorias y por momentos rozan lo cinematográfico.
Tiempo de San Juan intentó en reiteradas oportunidades comunicarse con Díaz para que éste diera una explicación pero el líder del gremio SEP nunca atendió.
Según indicaron fuentes policiales Díaz fue llevado a declarar luego de la aparición de las bicis y su explicación fue insólita.
"Nos dijo que alguien le había dejado una bolsita de cartón en la puerta del sindicato y que cuando la abrió encontró una palanca que forma parte de una de las bicicletas. Que de ahí se fue para allá y las encontró en un baldío al lado del boliche Rapsodia”, aseguró un policía que investigó el robo. Lo que nadie puede explicar aún es quién le dio el dato a Díaz de dónde estaban las bicis ni por qué cuando la Policía llegó al lugar el hombre ya se las había llevado. "Tardamos tres minutos en llegar y nos dijo que se las llevó porque nos demorábamos mucho”, aseguró el uniformado.
El misterio alrededor del polémico robo sigue creciendo a medida que salen a la luz datos sobre la recuperación de las bicis y aumenta el silencio oficial por parte del sindicato.
Según la Policía, un día antes de la aparición de los rodados, Díaz llamó a los uniformados y les dijo que una mujer le indicó dónde estaban. "Nosotros nos pusimos en contacto con la mujer, nos dijo en un barrio de Chimbas, por la calle Benavidez, y teníamos todo listo para allanar el lunes por la mañana”, manifestó uno de los investigadores. Sin embargo, el domingo por la tarde, luego de haber estado una semana extraviadas las bicis aparecieron en el baldío antes mencionado.
Antes de la aparición de los rodados la Policía, inclusive, había realizado varios allanamientos y estaban detenidas dos personas: el sereno del SEP y una amiga de éste. Por supuesto ambos fueron liberados al conocerse la noticia del hallazgo pero desde ese día no se supo más nada con respecto al robo, ni a los culpables. Uno de los puntos que hizo sospechar a los investigadores fue que la casa del SEP tiene alarmas en todas sus habitaciones pero casualmente no está protegida la zona donde guardaban las costosas bicicletas "con suerte tenía llave”, dijo un policía. Además no está claro de dónde salió el dato para encontrarlas ya que la identidad de la mujer que se comunicó telefónicamente con Díaz y con la Policía continúa siendo un misterio.
Una de las hipótesis es que el rescate ofrecido por el sindicato efectivamente se haya pagado y que Díaz intente cubrir al entregador. Sin embargo las versiones son contradictorias y el silencio de dirigente aumenta la incertidumbre de la Policía que ya dejó de buscar culpables.
Los datos:
Uno de los puntos que hizo sospechar a la policía es que la habitación donde estaban las costosas bicicletas no tenía alarma, mientras que toda la casa del SEP sí contaba con seguridad.
Díaz le habría dicho a la policía que encontró las bicicletas porque alguien le dejó en la puerta del SEP una bolsita de papel con una palanca de uno de los rodados.
Ambas bicicletas, valuadas en 100 mil pesos cada una, aparecieron en un baldío junto a un reconocido boliche de la provincia, pero cuando la policía llegó José Díaz ya se las había llevado.