A UN AÑO DEL ACCIDENTE

Perdió a su familia en la doble tragedia de Navidad: “Para mí ya no hay fiestas”

Yésica Castañón (22) tiró el arbolito de Navidad y dice “no tengo nada que celebrar”. La mujer sobrevivió a una de las noches buenas más trágicas de la historia policial sanjuanina. Cuenta cómo se prepara para vivir las fiestas a un año de perder a su hijo y su marido. Por Agostina Montaño.
viernes, 25 de diciembre de 2015 · 10:37
Por Agostina Montaño 

En la casa de los Cofre no hay arbolito de Navidad y el clima festivo que suele vivirse en todos los hogares para estas fechas no se da en esa vivienda del barrio Lagares, Pocito. 

Ahí vive Yésica Castañón (22) y su hijo Ian (3), con sus suegros, la familia que le quedó después de haber perdido a su pareja Jonathan Cofre (21) y a su hijo Lautaro (4) en un accidente vial de los más trágicos que se recuerde en la Provincia. 

Ese 25 de diciembre de 2014 Yésica, con su marido y sus dos hijos, venían de la casa de su mamá por calle 5 desde Lemos hacia Mendoza en su moto Maverik 125cc. En un confuso episodio, que aún es investigado por la Justicia, dos camionetas, una Amarok y una Eco Sport, chocaron de frente tirando a la familia que venía detrás en la moto.  Lautaro y su papá Jonathan quedaron debajo de las ruedas y perdieron la vida en el acto. 

Yésica y su hijo Ian, que en ese entonces tenía dos años, fueron internados con cortes y golpes. El nene estuvo casi un mes en coma y fue dado de alta. 

Este 25 se cumple un año de la muerte de su familia y para Yésica ya nada es lo mismo.  "No he pensado en las fiestas, todos los días los espero, me cuesta mucho seguir”, explicó la joven, que desde el fatal accidente vive con su suegra en el barrio Lagares. Su hijo más chico, Ian, corre entre las sillas mientras su mamá habla con Tiempo de San Juan. El nene tiene 3 años, pero parece mucho más grande. Las cicatrices en la carita de Ian están a la vista, una que le cruza la frente es la que más llama la atención. 

"Él está enojado conmigo y con mi suegra, no nos cree, dice que su papá y su hermano no vienen porque los hemos corrido”, cuenta Yésica. 

Es que a pesar de ser tan chiquito, Ian recuerda perfectamente a Jonathan y Lauti. "Dice que su papá está en la cancha y el Lauti jugando en la plaza”, comenta Ivana Cuello, la abuela de los niños. 

"Kiosco Mis Ángeles”, dice un pizarrón en la entrada de la vivienda. Según Ivana, decidieron ponerle así por sus hijos fallecidos y su nieto. 

"Antes era Kiosco el Tiso, por mi otro hijo que murió pero después de la muerte de Jonathan le pusimos Mis Ángeles, porque ellos son mis tres ángeles”, dice Ivana. 

Ese negocio junto a las changas que hace el suegro de Yésica son las que sostienen la economía familiar porque después de que Jonathan muriera las cosas se complicaron. 

"Mi marido por ahí me dice que ya no tiene ganas de seguir, que no quiere vivir más y yo le insisto que tiene que darle para adelante por Ian”, asegura Ivana. 

El nene ya empezó a ir a terapia porque según Yésica no hay forma de hacerle entender que su papá y su hermano no van a volver. 

"Escucha una moto y sale porque cree que es su papá. La psicóloga nos ha dicho que hay que decirle la verdad pero él insiste en que es todo mentira”, comenta Yésica. 

Es que para Ian su papá y su hermano están vivos, más vivos que nunca. 

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