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CARGA HISTÓRICA DE DROGA

“Estar en el Penal me sirvió para valorar más las cosas”

Francisco Javier Tello es el hombre de 27 años condenado por la mayor causa de droga en la historia provincial. Arriero desde niño, jockey y baquiano experto en el Cruce de los Andes, contó cómo se vio involucrado y su relación con otros integrantes de la banda. Por Gustavo Martínez Puga

Por Redacción Tiempo de San Juan

Animado por ser el único de los ocho que se iba en libertad inmediatamente, gracias a una condena a 3 años de prisión (como llevaba más de 2 años, ya salió del Penal), el calingastino Francisco Javier Tello no tuvo problema en contar cómo fue que se vio involucrado en la banda narco que terminó condenada en un juicio abreviado por el mayor cargamento de droga en la historia provincial: 86 kilos (70,6 kilos de marihuana y 15,9 kilos de cocaína).

El secuestro lo hizo la Policía de San Juan el 6 de abril de 2013 en la Quebrada de las Burras. Una pieza clave fueron las escuchas telefónicas.

El lunes 2 de noviembre, los abogados defensores Eduardo Caeiro (defensor oficial), Jorge Olivera Legleu, César Jofré y Javier Cámpora Sinn, llegaron a un acuerdo con el fiscal federal Francisco Maldonado y concretaron una propuesta de juicio abreviado que fue aceptada por el Tribunal Oral Federal.

Así, la Justicia Federal logró condenar a toda la banda y, a cambio, el pedido de penas del fiscal fueron las menores en las estipuladas para los delitos que finalmente quedaron firmes después de un cambio de calificación: se pasó de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización a contrabando de estupefacientes, en grado de tentativa.

"A mí me traen por una escucha telefónica en donde me nombran”, dijo Francisco Javier Tello, de 27 años, quien ocupaba el rol de uno de los arrieros en el rompecabezas que armó la Justicia.

El muchacho conoce la Cordillera de los Andes como la palma de su mano. Desde los dos años que sabe montar. Y desde los 7 años que corría carreras de caballos como jockey, donde ganó carreras en Mendoza, La Rioja y San Luis.

Sobre su rol en la banda, Tello dice que "no sabía que iban a pasar droga a Chile. A mí no me contrata nadie. Conversan entre ellos –los otros imputados- y me nombran por mi apodo porque yo era conocido baquiano de la zona. Yo trabajaba de changarín y vivía de los animales, trabajé de baquiano en el Cruce de los Andes con una comisión de animales. En el 2011 y el 2013”.

Para la Justicia Federal, Tello era uno de los arrieros que los Castillo (padre e hijo) habían contratado para pasar el cargamento de droga a Chile, usando mulas y aprovechando los pasos clandestinos.

Sobre esa relación, Tello dijo que "a los Castillo, padre e hijo, los conozco por un vínculo familiar lejano por la madre de mis hijos. Los ubico de simple vista. Castillo hijo siempre andaba en una motito vendiendo ropa, cocho, era fotógrafo y vivía de eso. No sé yo si él hizo o no algo. Nunca trabajé con ellos ni nunca me contrataron para nada”.

Al aceptar el juicio abreviado, Tello admitió su responsabilidad penal y fue condenado. Sin embargo, él da una versión de por qué lo hizo: "Yo acepté la responsabilidad porque sé que gran parte de la curación de mi papá es verme a mí afuera. No me incumbe irme así porque lo que más quiero es estar al lado de él y de mis hijos, porque hace más de un año que no los veo. Prefiero irme así e irme rápido y no el año que viene”.

De todas maneras, el joven arriero vio el lado bueno de haber pasado más de dos años en la cárcel de Chimbas: "La experiencia  en el Penal me sirvió para valorar más las cosas. Llegar al Penal tiene dos caminos: o el camino del bien o el del mal. Gracias a Dios tomé el camino del bien. Aprendí a rezar y muchas otras cosas. Hoy –por el día del juicio- me levanté, tomé un librito de la Virgen María y me adelantó que hoy me iba a ir libre”.

Finalmente, Tello dice que, si lo hubieran querido contratar para pasar el cargamento de droga a Chile, no lo habría hecho: "Conozco muy bien la cordillera. Ando en caballo desde los 2 años. No es fácil cruzar la cordillera. Yo nunca crucé a Chile. En el Cruce de los Andes siempre llegué hasta el límite, donde está la estatua de San Martín”.

Uno a uno

Estos son los otros siete condenados en el juicio abreviado por el mayor cargamento de droga secuestrado en la provincia.

Los mendocinos Rubén Alfredo Serra (54) y su pareja Silvia Berlanga (51); Antonio Álvarez (59) y la chilena María Eugenia Espinoza Jara (54), eran quienes llevaban los 86 kilos de droga y fueron condenados a 5 años y 10 meses de prisión.

Mientras que Bruno Álvarez (arriero) y los dos Castillo, Roberto Feliciano (77) y su hijo Héctor Eduardo (45), todos calingastinos, fueron condenados a 5 años de prisión.

 



 

 

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