TENÍA UN REVÓLVER CALIBRE 9MM

Detuvieron armado al "Recortado" líder de una conocida banda del barrio La Estación

El joven tenía en su poder un revólver 9 mm y una réplica de un arma de guerra. Terminó preso luego de que lo denunciaran por dispararle a un adolescente.
viernes, 06 de noviembre de 2015 · 19:15

Este jueves por la mañana efectivos de Seguridad Personal a cargo del comisario Gregorio Díaz realizaron cuatro allanamientos en Chimbas y Rawson. ¿El objetivo? encontrar al "Recortado", un joven de 20 años que el 24 de octubre le disparó en la mano a un menor de 17 años, según informaron desde la policía. 

Se trata de Ezequiel Limoye, conocido en el barrio La Estación como "El Recortado", por pertenecer a la banda de "Los Recortados", quienes están en constante enfrentamiento con la banda de "Los Ñoños" y entre ambas atemorizan a los vecinos. (VER APARTE) 

Ahora el joven terminó preso y la policía secuestró en su vivienda un arma 9mm y una réplica de un arma de guerra, además de municiones de distintos calibres. 

El "Recortado" está acusado de abuso de arma de fuego en una causa que lleva adelante el Segundo Juzgado Correccional. 

Los allanamientos se realizaron bajo la supervisión del veedor judicial Marcos Herrera. 

 

Mirá la nota donde te contábamos sobre la rivalidad entre "Los Ñoños" y "Los Recortados": 

 

RAWSON

Ñoños vs Recortados: las bandas que meten miedo en el barrio La Estación

Ñoños y Recortados, los dos grupos principales, están integrados por adolescentes de entre 13 y 18 años. Todos viven en el sector uno del complejo habitacional. Los vecinos dicen que no tienen códigos, que se pelean luego de pasar horas tomando alcohol y drogándose. Por Natalia Caballero

Ñoños vs Recortados: las bandas que meten miedo en el barrio La Estación

La pared pintada es como una especie de espacio común en el sector 1. Allí los jóvenes se juntan a tomar.

En el sector uno del barrio La Estación nadie quiere hablar sobre las dos bandas que protagonizaron cinco peleas en la última semana: los Ñoños y los Recortados. Tienen miedo que tomen represalias, que los desvalijen o les peguen en la calle. Recién cuando saben que se resguardará la fuente, comienzan a hablar sobre lo que viven día a día. Los dos grupos están integrados por adolescentes, que tienen varias entradas a la comisaria 6º y a la Motorizada Nº 2. Los jóvenes se pelean por el dominio del territorio, generalmente se drogan y toman en las esquinas, según indicaron.
"Son niños”, dijo una mujer -que pidió reserva de identidad- cuando se le preguntó sobre los integrantes de ambas bandas. Los grupos están formados por adolescentes. Los menores de edad son valiosos dentro de las organizaciones delictivas porque son quienes pueden cometer delitos sin caer presos y los chicos saben que son dueños de esa especie de "valor” porque hasta sus propias familias se los hacen saber. 
Los "Recortados” son más conocidos dentro del barrio. La banda se bautizó con ese nombre porque al padre de  uno de los integrantes se lo conoce con el apodo "El Recortado”. Está integrada por poco más de diez adolescentes, entre ellos una jovencita. Viven en el sector uno y se juntan periódicamente en las esquinas a tomar y a drogarse, de acuerdo a la versión de los vecinos. 
Desde la Motorizada Nº 2, con asiento en el barrio, informaron que los chicos tienen varias entradas a la seccional pero que son menores de edad y las madres apenas los están deteniendo salen atrás de ellos con la partida de nacimiento para demostrarles que son inimputables. 
La otra banda se la conoce con el nombre de los "Ñoños”, se la llama así porque uno de los líderes del grupo se lo apoda el "Ñoño”. Los integrantes son chicos del sector uno pero también forman parte de sus filas menores del barrio Ansilta y del Malimán. Los ingresos en las comisarías son constantes como así también las salidas debido a su corta edad. 
La bronca entre ambas bandas tiene que ver con el reparto del territorio, por el dominio que tienen sobre las diversas manzanas del vecindario. Desde hace dos años vienen peleándose en forma permanente los dos grupos, pero su punto más alto ha sido en el 2015. 
Los vecinos aseguran que una de las características comunes de ambas bandas es que no tienen códigos. Les roban a los mismos vecinos del barrio, a los negocios y hasta a los niños. En el barrio La Estación no recuerdan otras dos bandas que hayan robado puertas adentro como éstas. 
Además de los robos, los vecinos deben convivir con los enfrentamientos entre ambas bandas que terminan con pedradas y hasta balazos. Los desencadenantes de las peleas suelen ser viejos rencores avivados tras largas sesiones de alcohol y de drogas. Consumen de todo, pero principalmente marihuana, pastillas, pegamentos y cocaína. Cuando llega, en cuenta gotas, fuman paco. 
Ambas bandas se alertan entre sí sobre la presencia policial mediante silbidos. Utilizan este mecanismo para ir avisándose sin tener que sacar el celular. 
Una vieja vecina del sector uno dijo que el gran problema es la llegada de las drogas. "Antes se emborrachaban, se desconocían y se peleaban. Pero ahora se drogan y desconocen hasta a sus propios amigos. La droga es lo peor”, señaló la anciana que quiere vender su casa pero nadie se la quiere comprar debido a los enfrentamientos constantes que tienen en vilo a todo este sector del barrio. 
 
La versión policial 
La base de la Motorizada Nº 2 se encuentra en el barrio La Estación. Dicen que los fines de semana no dan abasto debido a la cantidad de enfrentamientos vecinales y de robos que terminan con detenidos. A la tarde-noche comienzan a germinar las peleas que terminan en verdaderas batallas campales. 
Por día suelen detener a tres personas en promedio, la mayoría menores que salen rápidamente por su edad. 
La base policial para una cárcel. No tiene vidrios porque los han roto tantas veces que los han tenido que cambiar por policarbonatos. Incluso una de las ventanas fue atravesada por una bala. Para entrar, hay que anunciarse y desde adentro abren una puerta que tiene varias trabas de seguridad. 
El personal asignado a la base son 20 pero son tres los uniformados que por día están en el lugar, número insuficiente para controlar las calles del barrio. 

El centro de salud, en el medio
El centro de salud Ítalo Severino Di Stefano es custodiado por la policía durante las 24 horas. La directora, la doctora Gelusini, dijo que debido a la inseguridad han disminuido las consultas de los mismos vecinos, a quienes les roban en la puerta cuando aguardan para pedir un turno. 
Hace cinco años se cerró el perímetro y se colocaron puertas con policarbonatos en donde iban vidrios debido a las roturas constantes. "Bajó la cantidad de gente que viene porque en la mañana bien temprano no pueden hacer cola debido a los robos, es que a esa hora los chicos recién están dejando de tomar”, añadió la mujer. 
Por otra parte, aseguró que el alcoholismo es una problemática común de los menores de edad que residen en el barrio. 
 
El trabajo en el centro Francisco
No todas son malas noticias en el barrio La Estación. El centro municipal Francisco fue instalado por la municipalidad de Rawson con el objetivo de prevenir adicciones y de ayudar a quienes hayan recaído en ellas. Por día, suelen visitar el lugar entre 40 y 50 personas. De manera diaria, concurren 20 pequeños, hay quienes realizan tratamientos ambulatorios y van una vez a la semana. También se lleva a cabo un seguimiento de los casos que ya fueron atendidos y  aquellos que se fueron de las manos, son derivados al proyecto Juan. 
En el centro de día trabajan psicólogas, psicopedagogas, nutricionistas y asistentes sociales. La idea es que se pueda realizar un tratamiento integral del chico, antes de que caiga en las drogas. 
El centro abre a las 9 pero en invierno se puede ver a niños menores de 6 años en la puerta, esperando recibir amor porque en sus casas sus madres se tuvieron que ir a trabajar o porque no tienen la contención propia que se debe recibir en la infancia. 
La problemática común que atraviesa al barrio son los hogares mono-parentales, conducidos por mamás solas que deben salir a trabajar durante todo el día para mantener a los chicos. Los padres han desaparecido o en algunos casos, están presos. El nivel educativo es muy bajo, hay mucha repitencia y los padres en algunos casos no pueden ayudar a sus hijos porque no saben leer ni escribir. 
Si bien puertas adentro no desconocen la peligrosidad del barrio, le dicen a esta cronista para que lo replique: "No todos son malos, hay muchos buenos acá”. Una jovencita de 16 años, visiblemente enojada, manifestó que la mala fama del barrio les dificulta encontrar un trabajo ya que apenas dicen que son de La Estación, no les dan el empleo. 

 

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