UN HECHO MUY PARTICULAR

La trama del robo de un celular entre dos familias reconocidas

La víctima fue César Federico Sekulín, a quien le robaron $ 1.000 y un iPhone 6. Los hermanos Carmelo y Nicolás Marinero Lampasona están imputados: fueron detenidos y excarcelados. Por Gustavo Martínez Puga
sábado, 24 de octubre de 2015 · 11:01
A todos les llamó la atención el caso. Y a pesar de que en la investigación ya no quedan dudas por evacuarse, aún flota la sensación de que algo no cierra del todo. Es que detrás del robo de un celular de alta gama se esconde una trama que involucra a dos familias reconocidas en la provincia por estar vinculadas a una larga tradición en sus rubros comerciales.
 
LA VÍCTIMA
De un lado está la víctima. Se trata de César Federico Sekulín, cuyo apellido lleva el nombre comercial de la casa especializada en venta de insumos para el gas natural. El 5 de septiembre pasado, ese joven regresaba a su casa a las 5.10 de la madrugada cuando sufrió el hecho delictivo.
Tres sujetos lo frenaron en el camino, en la esquina de la avenida Libertado San Martín y Del Bono, un cruce por demás transitado, en una de las zonas residenciales mejor cotizadas de la provincia.
Los delincuentes lo hicieron frenar, lo abordaron, le dieron una golpiza a patadas y trompadas, a tal punto que le rompieron hasta el tabique. Como si eso fuera poco, le robaron el teléfono, un iPhone 6 valuado en unos 20.000 pesos por tratarse de un celular de alta gama.
Hasta ese momento, todo parecía un hecho delictivo más.
 
LOS IMPUTADOS
Pero la sorpresa fue cuando la policía detuvo a dos personas y quedaron judicialmente vinculadas al violento robo. Ellos son los hermanos Carmelo Alejandro Marinero Lampasona, de 18 años, y Nicolás Ernesto Marinero Lampasona, de 20 años.
Según confirmaron fuentes del proceso judicial directamente vinculadas con los dos detenidos, ambos hermanos pertenecen a la familia de un tradicional comercio de venta de artículos de limpieza al por mayor y menor.
"Se logró la excarcelación de ambos porque no son personas con antecedentes. Quedaron imputados por el delito de robo, pero ahora falta que el juez investigue y determine si los hermanos Carmelo y Nicolás tuvieron o no alguna responsabilidad en ese hecho que le imputaron”, confirmó el abogado Maximiliano Páez Delgado.
Los hermanos Marinero estuvieron detenidos desde el 5 de octubre hasta el viernes 16 de octubre último. Algunos días lo pasaron en el calabozo de una comisaría y luego fueron trasladados al Penal de Chimbas.
 
TRABAJO O ESTUDIO
En Tribunales confirmaron que el juez Maximiliano Blejman, del Cuarto Juzgado de Instrucción, les dio la libertad bajo una caución juratoria. Esto significa que ambos hermanos dieron su palabra de no cometer hechos delictivos y presentarse a la Justicia cuando los requieran en el marco de la investigación, hasta que se resuelva su estado judicial.
Como medida especial, el juez Blejman los obligó a que durante el plazo de un año lleven mensualmente al juzgado un certificado que garantice que están estudiando o trabajado.
Mientras tanto, el juez debe investigar y definirles su situación judicial. Eso se hará mediante una resolución que puede tener tres finales: la desvinculación definitiva, una falta de mérito (que no queden desvinculados pero tampoco zafen definitivamente) o que les dicte el auto de procesamiento y los mande a un juicio oral y público.
 
CÓMO LOS ATRAPAN
Para tomar una decisión y definir cualquiera de esos estados judiciales, el juez Blejman se basará en gran parte de la investigación policial, la cual permitió llegar hasta los hermanos Carmelo y Nicolás Marinero.
Esa investigación estuvo a cargo de la Brigada de Investigaciones Norte, en colaboración de las Seccionales 24 y 28.
Los investigadores policiales dieron con los hermanos a través de internet. Más puntualmente, por la página web de compra-venta Mercado Libre. Allí ofrecían un celular de alta gama similar al que le habían robado a Sekulín el 5 de septiembre.
Cuando empezaron a tomar contacto, esas posibilidades se acrecentaron porque los investigadores policiales se dieron cuenta quien ofrecía el celular en la provincia era también una persona de San Juan.
Así fue que se hicieron pasar por clientes, le negociaron el precio de compra y quedaron en reunirse en el cruce de las calles Paula A. de Sarmiento y Rivera Indarte, Villa San Juan, departamento Rivadavia.
Una vez en el lugar, cuando Carmelo Marinero sacó el celular, saltaron el resto de los policías que estaban escondidos y lo atraparon. También cayó en ese procedimiento su hermano mayor Nicolás, quien lo había acompañado.
Luego Sekulín aportó los datos que identificaban como de su propiedad el iPhone 6 y eso permitió que los hermanos quedaran detenidos.
En un principio el hecho fue calificado como robo y lesiones, pero luego se bajó la calificación a robo y permitió la excarcelación.
De todas formas, tanto en la policía como en Tribunales no deja de sorprender que los hermanos Marinero Lampasona se hayan visto envueltos en ese hecho delictivo contra Federico Sekulín.

Medida especial
El juez Blejman les dio la libertad bajo caución juratoria a los dos hermanos Marinero con la obligación de que una vez por mes lleven al juzgado un certificado de estudio o de trabajo.

La calificación
"Se logró la excarcelación de ambos porque no son personas con antecedentes. Quedaron imputados por el delito de robo, pero ahora falta que el juez determine sus responsabilidades”.
Maximiliano Páez Delgado, abogado defensor.

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