Entre junio y septiembre, sin contar
octubre, se detectó oficialmente que en la provincia se vendieron no menos de 26.000
pastillas de droga sintética mediante el uso de 413 recetas truchas, en las que
falsificaron el nombre y el sello a 20 médicos. Así se desprende del control
aleatorio a 19 farmacias que hizo la división Farmacia del ministerio de Salud
Pública.
Sólo para dimensionar el negocio ilegal
detrás de las drogas sintéticas, un solo comprimido de Flunitrozepam, llamada
la "droga de la violación” (porque además de hacer perder el conocimiento actúa
como un relajante muscular), tiene un precio de venta al público de 1,72 pesos;
y cada comprimido es revendido al público a valor que va de los 100 a los 130
presos, según la información de Salud Pública.
La marca comercial más conocida de esa
droga es Rohypnol. Viene en cajas de 1 miligramo por 30 comprimidos, cuyo
precio de venta al público es de 51,78 pesos.
De todas maneras, esa es la más barata de
las drogas sintéticas que adquieren en el mercado negro con recetas truchas.
La mayoría de las recetas ilegales
detectadas en las farmacias fueron para adquirir la droga Alprazolam (la marca
comercial más conocida es Alplax), en su dosis de mayor concentración: 2
miligramos por cajas de 60 comprimidos, cuyo precio actual de venta al público
es de 184 pesos.
También se detectó una gran cantidad
recetas truchas con la droga Clonazepam (la marca comercial más conocida es
Rivotril), también con dosis de 2 miligramos por 60 comprimidos, cuyo precio de
venta al público es de 106,49 pesos.
En el mar de recetas truchas detectadas,
aún Salud Pública no precisó cuántas de ellas eran de cada una de las drogas
mencionadas. Por lo que aún no se pudo obtener una cifra estimativa del valor
económico de esas 26.000 pastillas que se vendieron ilegalmente.
La reventa de esas pastillas no tienen un
valor estable en el mercado negro: todo depende de la cara del cliente, del lugar
donde se lo esté comercializando y de la necesidad del vendedor. De lo que no
hay dudas es que este tipo de drogas sintéticas tiene un alto impacto en las
clases sociales bajas. Por ejemplo, se sabe que es una de las peores adicciones
que sufren los internos del Penal de Chimbas; o que es común que quienes son
atrapados cometiendo delitos contra la propiedad les comenten a los jueces que
estaban "empastillados”.
Este tipo de remedios se llaman
científicamente psicotrópicos, los cuales actúan sobre el sistema nervioso
central, provocando cambios temporales de la percepción, el ánimo, el
comportamiento y el estado de conciencia.
Esos compuestos son las llamadas drogas
sintéticas, ya que, a diferencia de la cocaína o la marihuana, no tienen un
origen vegetal sino que se producen en laboratorios.
Por ese motivo en las farmacias deberían
venderse al público sólo con la receta de un médico, ya que se trata de
medicamentos que tienen como destino legal producir mejoras en la salud de las
personas con diferentes problemas.
Sin embargo, en la práctica eso no ocurre.
Salud Pública ya clausuró una farmacia que vendía esas drogas sintéticas en
negro, sin receta. Y esa modalidad promete un dolor de cabeza aún más grande
para las autoridades, por lo difícil que resulta detectar esa práctica y
combatirla.
Lo que por ahora sí se está combatiendo es
la adquisición de esos medicamentos con recetas truchas, gracias a las
farmacias que trabajan legalmente en colaboración con Salud Pública, quienes
dan aviso inmediato cuando aparece un sospechoso y se pone en marcha el chequeo
oficial de la receta.
Mediante ese sistema, en lo que va del año
la división Farmacia del ministerio de Salud Pública de la provincia, a cargo
de Mario Carmona, realizó seis denuncias penales en la división Defraudación y
Estafas de la Policía de San Juan por el delito de falsificación de documentos.
Eso arrojó como resultado dos detenciones,
una de ellas es una enfermera del Hospital Rawson y el otro un cordobés. Ambos
están excarcelados Mientras que en el 2014 llegaron a producirse siete
detenciones a raíz de estos controles oficiales.
Por ahora el trabajo de control es muy artesanal
y el negocio ilegal está concentrado en la prescripción y en la reventa
callejera de los comprimidos. Las esperanzas están puestas en una nueva
legislación, la Ley 1.306 Q, la cual tendrá más control sobre los médicos y
evitará el papel como receta, ya que hoy en día el negocio en negro de la droga
sintética está en la prescripción y en la reventa callejera.
Receta electrónica
El 30 de abril último, los Diputados
aprobaron la Ley 1.306 Q, llamada Ley Provincial de Psicofármacos. Ya está
promulgada y falta que se termine la reglamentación, por lo que se estima que
en diciembre entrará en vigencia. Como es pionera en el país, la ANMAT (Asociación
Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) la tiene publicada en
su página web.
Entre los cambios más importantes que
introducirá esa legislación, está la receta electrónica. Eso obligará a que los
médicos tengan que registrar su firma electrónica y empezar a usar ese sistema
para evitar la falsificación del papel. Las farmacias deberán exigir el DNI del
paciente y tendrá digitalmente la receta a su nombre, por lo que no podrán
vender más de la cantidad prescripta y todo estará debidamente registrado en
una base de datos oficial.
Además, los médicos estarán obligados a
prescribir la droga del medicamento y no la marca comercial, como hacen ahora,
favoreciendo a determinadas marcas de la industria farmacéuticas.
Las denuncias
En lo que va del año, la división Farmacia
de Salud Pública hizo seis denuncias por las recetas truchas. Una a una, los
jueces que las tienen y las fechas que fueron hechas.
El juez Adárvez, en el Tercer Juzgado de
Instrucción, tiene las denuncias del 1 de abril, del 15 de agosto y del 20 de
agosto.
El juez Flores, del Segundo Juzgado de
Instrucción, tiene la denuncia del 31 de julio.
Y el juez Blejman, del Cuarto Juzgado de
Instrucción, tiene las denuncias del 1 y del 17 de septiembre.