Angaco

La búsqueda del médico desaparecido en el relato del rastreador jachallero

Qué recursos desplegó el experto para establecer el paradero de Aníbal Laperuta. Quiénes lo acompañaron. Qué piensa de la suerte que puede haber corrido el bonaerense.
martes, 20 de octubre de 2015 · 20:40

Mientras se prepara para regresar este miércoles a continuar escudriñando el desierto angaqueño en busca de algún indicio sobre Aníbal Laperuta, el médico bonaerense que desapareció el viernes 5 de este mes, el conocido rastreador jachallero Juan Luis Díaz le concedió a Tiempo de San Juan una entrevista exclusiva donde contó los pormenores del caso e hizo revelaciones sobre el viajero extraviado, según sus deducciones del caso que conmueve a la provincia y que trascendió a todo el país, ya que la familia del hombre de 70 años lo hizo trascender a través de las redes sociales y los medios de comunicación.

 

-¿Por qué interrumpió la búsqueda?

- Vivo en Jáchal, dejé la casa sola y no está asegurada, tenía miedo de que me entraran. Me di una vuelta para ver que todo esté bien y mañana si todo anda bien me reincorporo a la búsqueda. Pasa que hay algunas dudas pero no puedo decir más sobre eso.

-¿Cuál es su papel en la búsqueda?

-Yo rastreo el terreno desde el 13 de este mes buscando huellas, indicios del desaparecido. Hablé con el hijo y me contó cómo serían las zapatillas que podría llevar. Una fotografía ayudó en las características de la suela: puntos y orificios a los costados y del número 44. Busqué sobre esos datos pero hasta ahora no hubo caso.

-¿Con qué se encontró?

-Con un terreno en el que había habido humedad los últimos días así que tendría que haber aparecido algún indicio. Con otros colegas y baqueanos encontramos huellas parecidas, las seguimos pero no eran de él. Por ejemplo, se trataba de un cazador y conducía a su caballo. Y así.

-¿En qué medida han rastreado la zona donde pudiera estar Laperuta siguiendo la hipótesis de que llegó hasta allí en su camioneta?

-Ya en ese sector del río La Zorra el rastreo viene de muy al norte, fuimos y vinimos. Hemos rastreado el campo a ambos lados del cerrillo hasta llegar a los bañados, el chañaral; todas esas partes hasta los bañados y no hay caso. Quiero destacar el trabajo algunos compañeros a quienes admiro, por ejemplo hay un policía que desde el primer día no paró, tuvo un solo día de descanso. Son el cabo Marcelo Montiveros y el agente Carlos Herrera de la Comisaría 20 de Angaco. Son baqueanos, entienden, hemos aprendido en conjunto, es muy buena calidad de gente.


-Como rastreador, ¿qué deduce del trabajo de campo que ha hecho?
 
-No puedo opinar en lo referente al médico desaparecido. Sí puedo decir que no hay rastros que den una pista. Al encontrar un rastro no nos desprendemos más. Yo me fui con todo el equipo para hacer noche por si encontraba una huella positiva, pero nada.
 
-Entonces, si no encontró ningún rastro, ¿se puede inferir que quizá no llegó el médico allí?
 
-Si hablamos de hipótesis esa es una que se baraja, pero resulta que no hay certezas. En estos casos no se puede opinar porque es un hilo que hay que seguir.

-¿Han encontrado algún otro tipo de huella en la camioneta o en las inmediaciones que le hagan suponer que había otra persona que podría haber llegado en la camioneta?
 
-Esa pregunta no la podré responder jamás porque cuando llegué el caso llevaba varios días y habían muchos rastros alrededor del punto cero que es donde habían encontrado la camioneta. Estaba lleno de huellas de todo tipo, hicimos rastrillaje a la redonda, hablo de cinco kilómetros a la vuelta, en círculos de adentro hacia afuera. Incluso encontramos lugares donde había huellas muy viejas, como de dos meses. Además es un campo muy arenoso, el viento levanta mucho limo, siempre queda algún indicio y ese indicio... mire, yo empleé toda mi experiencia buscando un mínimo indicio, y nada.
 
-Si fue tan meticulosa la búsqueda y este miércoles usted la reanudará, ¿cuál es su plan de acción a seguir?
 
-Yo buscaría hacia el faldeo este del cerro Pie de Palo, el oeste y el noroeste, lo demás es perder el tiempo. Hubo un gran despliegue en abanico del RIM 22 y no falla nunca, si hubiera estado ahí el médico, lo hubieran encontrado.

-¿Hay posibilidades de que esté vivo si se enfrenta al desierto en las condiciones que hipotéticamente barajan?
 
-Sabe por qué le digo que puede ser negativa la respuesta? porque ya lleva mucho tiempo y es un desierto, él no es baqueano, no hay agua potable allí. Imagínese el río ese, Salado, Saladillo, Saladito o como le llaman, es salmuera viva la que corre por ese cauce.
 
-¿O sea que sería sumamente difícil para alguien sobrevivir allí, incluso si fuera baqueano?
 
-Hay un detalle que aprovecho la oportunidad para comentar: cuando uno rastrea y ya se llevan varios días, hay que buscar también aves carroñeras como un indicio. Ellos planean siempre siempre en un punto de interés que descubran. A lo mejor no se posan, pero planean siempre en el lugar que les interesa, así que hay que buscar esa señal también. Buscábamos ese signo pero no lo vimos. Igual es muy importante siempre tenerlo en cuenta.
 
 
Texto Atahualpa Acosta
 



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