Así fue la ruta del dinero que habrían cobrado los hermanos Obredor con una firma y un poder falso a 13 personas que les compraron terrenos, siendo que estos ya habrían tenido dueño, tal como lo investiga la Justicia.
Juan Carlos Obredor es el empleado judicial señalado como quien habría estafado a más de diez personas que le compraron lotes en Santa Lucía por un valor de 180.000 pesos cada uno y que nunca pudieron escriturar, debido a que el poder de Obredor habría tenido la firma falsa de un difunto.
Según lo manifestado por los damnificados, Juan Carlos Obredor se presentaba con un poder otorgado por Julio Adárvez, un hombre que falleció en enero y cuya firma en el documento sería falsa. Es por esto que ninguna de las 13 personas que adquirieron los lotes pudieron efectivamente empezar a construir y al indagar más descubrieron que algunos de los terrenos ya habían sido vendidos hasta 22 veces, según dicen algunos de los propietarios que ya viven en el lugar.
Estela Videla es comerciante y llegó hasta Juan Carlos Obredor a través de un aviso en una revista, donde se anunciaba la venta de lotes en Santa Lucía. Videla compró tres lotes y habría sido estafada por un monto superior a los 300.000 pesos.
Según la mujer, primero empezó entregando 60.000 pesos por lote. El escribano Alejandro Crifó certificó esos pagos.
Luego de esta primera operación, Videla dijo que tuvo que pagarle en cuotas a Obredor, y que como en una de las oportunidades no tenía el efectivo, su hija desde Córdoba hizo el depósito en la cuenta del hermano de Obredor.
EL OTRO OBREDOR
Es aquí donde entra la participación de Manuel Obredor, hermano del empleado judicial, y señalado por los damnificados como quien puso la cuenta donde éstos depositaban las cuotas.
Otro de los clientes, quien pidió reserva de identidad por estar vinculado a una repartición
oficial y le prohibieron hablar del caso, denunció judicialmente a los dos Obredor y aseguró a Tiempo de San Juan que en una oportunidad tuvo que acercarse al negocio de Manuel Obredor para hacer el pago.
“Una vez Juan Carlos me dijo que fuera a pagar al negocio de su hermano Manuel, que es un local donde vendían bombas hidráulicas y quedaba en la calle Rioja a metros de 9 de Julio, en el costado Oeste”. Según el hombre fue y como Manuel Obredor no tenía recibos volvió al día siguiente pero el negocio había sido desmantelado.
El damnificado explicó a Tiempo de San Juan que, cuando hacía los pagos, y como desconfiaba, utilizaba la metodología de los pagarés.
“Primero fui y entregué mi camioneta, en 30.000 pesos, y después hice 30 pagarés de 4.000 pesos”, dijo el hombre.
El mecanismo de los pagarés fue utilizado por varios de los compradores de terrenos que recurrieron a ese sistema en forma mensual, cuya operación se hacía en la escribanía de la calle Córdoba y General Acha, según los denunciantes.
“Yo no sé si el resto de la gente estafada pero a mí una vez Juan Carlos Obredor me hizo ir a su domicilio particular, en la calle Echeverría y Córdoba, frente al Barrio Universitario, en Rivadavia”, manifestó el damnificado.
Por otra parte está la historia de Marisa Arce Gutiérrez, una contadora que también llegó a los hermanos Obredor a raíz del aviso clasificado en una revista.
“Yo empecé haciendo los pagos en la escribanía y lo hice en varias veces. Cuando yo no podía ir al lugar, Carlos Obredor pasaba por mi trabajo y me cobraba”, detalló Marisa.
La contadora además contó a Tiempo de San Juan que en una oportunidad fue a pagarle a Carlos Obredor a su oficina, una dependencia del Poder Judicial ubicada en la Peatonal Tucumán y Rivadavia.
“El escribano me hizo recibos, yo le hice unos pagarés y cada vez que abonaba una cuota me los devolvía”, aseguró la profesional que llegó a pagar casi la totalidad del terreno.
LA INVESTIGACIÓN
Personal de Defraudaciones y Estafas obtuvo documentación de la escribanía Yossa, donde trabaja Alejandro Crifó, tales como el libro notarial, boletos compra venta y recibos, entre otras cosas.
Además, de estas oficinas realizaron cuatro procedimientos más en domicilios particulares, en la casa de los padres de los Obredor y en dos viviendas en Pocito propiedad de los hermanos.
El jueves 28 de agosto Manuel Obredor presentó, al igual que lo había hecho su hermano, un pedido de eximición de prisión en el Quinto Juzgado de Instrucción que fue aprobado, por lo que hasta ahora están en libertad hasta que el juez resuelva su situación judicial.
Un caso testigo
Fabián Burgos (FOTO) es uno de los vecinos que compró un lote hace 10 años a una persona identificada como Renzo Palacios, socio del fallecido Adárvez dueño de los terrenos.
Burgos compró el terreno a través de la inmobiliaria Trans América y tiene la posesión del lote. Comenzó a construir su casa pero al tiempo se enteró que su terreno tenía por lo menos otros diez dueños más.
Lo mismo le pasó a Liliana Cortínez, quien tuvo que atravesar miles de trámites para que el terreno fuera definitivamente suyo y también se enteró al tiempo de comenzar a construir que su lote tenía varios dueños.
La zona, cercana al Acceso Este, aún no está urbanizada legalmente en Catastro porque los planos no son verdaderos, por lo que ninguna de las personas que ya construyeron y están viviendo en el lugar puede poner algo tan básico como el gas natural.
Cuando Obredor comenzó a vender diez años después los lotes en Santa Lucía intentó convencer a Liliana y a Fabián de que escrituraran y les pidió 15.000 pesos por el trámite. Ninguno de los dos accedió.