Al final, a los Fernández sólo los imputaron por un simple homicidio
A pesar de que fueron a buscar al abogado Francisco Sirera a su casa y le dieron 13 puñaladas con un arma de guerra, padre e hijo fueron procesados como un crimen simple.
A pesar que existió un planeamiento y una ejecución morbosa, el juez Guillermo Adárvez procesó por homicidio simple al mecánico Federico Fernández, de 54 años y su hijo Sergio Fernández Santa Lucía, de 28 años, por el crimen del abogado Francisco Sirera.
Ambos están acusados de asesinar a sangre fría, de 13 puñaladas, a Sirera, en la puerta de su casa, en la noche del 19 de mayo.
Sergio Fernández fue procesado como autor del homicidio simple, mientras que su padre, por ser participe principal del hecho. Vale aclarar que la pena es la misma para los dos.
El móvil principal del asesinato sería un fuerte deseo de venganza por parte de los Fernández, quienes se vieron traicionados por el abogado cuando les llegó la notificación de remate de su casa y se dieron cuenta de que, en lugar de defenderlos, Sirera los había perjudicado al hacerles levantar un inmueble como bien de familia y así favorecer a otro abogado para que los ejecutara para cobrarse sus honorarios.