Erica Noelia Romero, es una de las piezas más importantes en el juicio contra el remisero Pablo Cuenca, acusado de haber matado de un disparo a uno de sus clientes, tras una fuerte discusión.
Romero se presentó a prestar declaración testimonial en la Sala I de la Cámara Penal y sus explicaciones sobre lo que vio no convencieron.
En primer lugar la testigo, se mostró poco segura acerca del lugar desde el que habría sido efectuado el disparo.
Si bien en una primera declaración, hace dos años, Romero dijo que Cuenca le disparó a Peñaloza a corta distancia, durante el juicio cambió su versión y dijo que el remisero le disparó desde arriba del auto, trepado en el zócalo del vehículo, con la puerta del conductor abierta.
Esta contradicción se torna importantísima porque es clave para saber si el disparo se efectuó por accidente, en medio de un forcejeo o si Cuenca mató a Peñaloza intencionalmente.
Además, la versión de Romero cobra relevancia porque se intenta esclarecer si el remisero ya portaba el arma al momento de la discusión o se la arrebató al Peñaloza en medio de la pelea.
Para el abogado Herrero Martín, defensor de Cuenca, la testigo ocular no tiene en claro desde dónde se efectuó el disparo.
Otro de los puntos en los que la declaración de Romero flaqueó, fue cuando expresó en juicio que ella no sabía quién había llevado el arma y tampoco había escuchado nada de los vecinos.
Sin embargo, luego de ser contrastada con su primera declaración ante la policía, Romero se desdijo, ya que en un primer momento había señalado a Peñaloza como el dueño del revólver calibre 38 que le quitó la vida.
Romero habría dicho "la gente decía que Peñaloza podría haber llevado el arma". Sin embargo, ante el Tribunal de la Cámara Penal, se desdijo y manifestó "yo nunca declaré eso".
Por otra parte se refirió a los rumores de la gente del lugar donde fue el homicidio, que se referían a Peñaloza como una persona que tomaba mucho y siempre estaba causando disturbios.
En el segundo día de juicio también declararon los dos dueños de la remisera "Sumampa" (uno de los cuales es el operador que se comunicó con Cuenca), un telefonista y la médica del Sifeme que atendió a Peñaloza de urgencia cuando le dispararon.




