Por Gustavo Martínez Puga
*“Al examen clínico no se observa patología neurológica… bradipsiquia (lentificación del pensamiento que bordea por momentos cauces obsesivos… personalidad con características obsesivas, coeficiente intelectual dentro de los parámetros normales (superior al término medio), la base de la imputabilidad (inteligencia y voluntad) se mantienen conservadas en el examinado, es decir, el Sr. Icazatti puede comprender sus actos y dirigir sus acciones”, concluyó el doctor Héctor Del Giúdice.
*”Tiene características obsesivas que se traslucen en la vida cotidiana, como horarios establecidos para estudiar, comer, para lo cual era muy riguroso y estricto”, concluyó la licenciada Marisa Funes.
*”Presenta funciones psíquicas superiores conservadas; nivel de inteligencia, memoria, atención dentro de parámetros normales esperables para su edad cronológica (70 años), no presenta signos ni síntomas de enfermedad mental, no presenta alineación mental, se constata características de personalidad psicopática… por definición, la estructura psicopática de personalidad cursa con tendencia a la mentira, negación, manipulación y tergiversación en el relato de los hechos… Se infiere que el imputado comprende la criminalidad del acto y dirige sus acciones”, concluye la junta médico-psiquiátrica con los profesionales del Hospital Mental de Zonda, conformada por el doctor Guillermo Esteban Aguiar y por la licenciada Alejandra Albarracín.
*”Utiliza cualquier mecanismo sin ningún sometimiento de culpa”, dijo en otro informe el licenciado Guillermo Esteban Aguiar, y luego afirmó que “Icazatti tiene una personalidad psicopática, posee cierta insensibilidad al afecto emocional de las demás personas, no tiene alteraciones de conciencia, naturalmente utiliza la manipulación de acuerdo a la conveniencia”.
Estos cuatro informes médicos-psiquiátricos determinan, claramente, que el ex sacerdote y ex diputado provincial, Juan Carlos Icazatti, gozaba de buena salud mental. Esto fue hace tres años. ¿Tanto puede haberse deteriorado su salud mental desde el 30 de septiembre de 2009 hasta ahora?
Icazatti, ahora de 76 años, iba a empezar a ser juzgado el martes 22 de abril último en la Sala III de la Cámara Penal por un hecho aberrante y logró zafar, como lo vino haciendo desde hace 7 años, por el gravísimo abuso sexual en contra su hijastra. Y con esa postergación también viene zafando su pareja, de 40 años, y madre biológica de la víctima, quien aún vive con él.
A través de su abogado defensor, Miguel Dávila Saffe, Icazatti metió un certificado médico diciendo que tiene problemas mentales y físicos, que no puede ir por sí solo al juicio en su contra. El tribunal de la Sala III envió un médico del Poder Judicial, Carlos Cantoni, y éste concluyó que tiene “alteración neurológica y mental compatible con demencia senil, incontinencia, falta de tonicidad muscular”.
Ante la duda, el tribunal ordenó hacerle a Icazatti una segunda junta médica, cuyos resultados deben estar listos antes del 7 de mayo próximo. La primera junta médica se la habían hecho en el 2009. Uno de los tres médicos que integrará la nueva junta médica es Héctor Del Giúdice, quien ya lo analizó y dijo que Icazatti tenía buena salud mental.
Además de Del Giúdice, también estudiarán la salud de Icazatti el doctor Alejandro Yesurón y la doctora María Beatriz Vásquez.
El escandaloso caso saltó a la luz en el 2007, cuando la hijastra de Icazatti, en esos días de 15 años de edad, escapó de su casa y fue hallada en la plaza 25 de Mayo. Siete años después, aún no logran sentar al ex cura y ex diputado provincial del Bloquismo en el banquillo de los acusados.
La psicóloga Mónica Martín Bacigalupo, quien analizó a la menor (ahora la víctima tiene 22 años) y concluyó que “las experiencias vividas, por tratarse de experiencias infringidas por su madre y quien era considerado por ella su padre, revisten suma gravedad y por lo tanto son doblemente dañinas, ya que por un lado quienes las debían cuidar no lo hicieron y fueron quienes la sometieron a una vivencia enloquecedora y que solamente se las puede calificar como vivencias del horror”.
En una de las entrevistas con las psicólogas, siendo una menor, “la víctima miró a la profesional y, con mucha bronca y enojo, le preguntó: <¿Usted puede explicarme lo que pasaba en mi casa?>”, consta en el expediente.
Ahora, 7 años después de aquellas declaraciones espontáneas ante los especialistas, la víctima ya no quiere acusar a su padrastro. Igual el proceso judicial sigue adelante. Y la conducta de la víctima es la típica de una persona abusada sexualmente, cuya patología siempre pasa por cinco etapas: el secreto, la desprotección, el atrapamiento, la revelación y, por último, la retractación (lo que está pasando ahora), según Irene Intebi, en su publicación sobre los “Indicadores psicológicos del abuso sexual infantil”.
Hechos espeluznantes
Según consta en el expediente, se probó en la investigación que Juan Carlos Icazatti, y su pareja, cometieron los siguientes hechos en perjuicio de la menor, lo cual fue corroborado por los estudios psicológicos:
*Hasta que de los denunció, siendo una niña de 15 años, a la víctima su madre siempre le hizo creer que era hija biológica de Icazatti. Tras la denuncia se enteró que era el padrastro.
*La menor era llamada por su padrastro cuando éste mantenía relaciones sexuales con su madre, haciendo ambos que la niña presenciara y observara actos de neto contenido sexual.
*El padrastro obligó en una oportunidad a su pareja a que mantuviera relaciones sexuales con su propia hija mientras él las observaba. La mujer acató la orden.
*Le ordenaban permanecer parada al lado de la cama o acostada a una orilla, observando cómo su madre se subía sobre su padrastro y mantenían sexo.
*La menor llegó a soportar que el imputado la obligara a succionarle su miembro viril, luego de lo cual la menor llegó a descomponerse y a vomitar por el asco causado.
*El imputado cometía actos abusivos con la menor, tales como tocamientos abusivos en sus partes íntimas y en ser obligada a bañarse junto a él y a su madre.
*El procesado obligó a la menor a presenciar películas condicionadas, las cuales eran alquiladas y seleccionadas por él mismo.
*En un video club de las inmediaciones de Calívar y Libertador identificaban claramente a Icazatti, quien les pedía listados de películas pornográficas y las alquilaba junto a la menor.