Después de mucho debate en torno a la ruta elegida para transportar el material crudo desde Hualilán para su procesamiento en la mina Casposo, propiedad del empresario Eduardo Elsztain, este lunes se realizó el primer movimiento de camiones, un hecho que abre un capítulo clave para la economía provincial y particularmente para Calingasta.
Desde la Cámara de Servicios Mineros de Calingasta, Alfredo Amín aseguró a Radio Sarmiento que el transporte no pasará por la Villa de Calingasta y que la operatoria no generará inconvenientes para la comunidad. En ese marco, explicó que para garantizar la circulación segura del tránsito pesado la empresa instaló un puente provisorio tipo Bailey, una estructura clave para sortear uno de los puntos más sensibles del recorrido.
Se estima que el recorrido previsto contempla la ruta 436 hasta el derivador que conecta con la 149. Se aguarda los próximos meses, para la puesta a punto de el puente propio de la empresa, se definirá el esquema definitivo.
Los traslados llevarán alrededor de 30 toneladas de mineral por viaje y se estiman hasta 20 viajes diarios. El material transportado será principalmente plata, oro y zinc. Además, se espera que se creen hasta 50 nuevos empleos, que se sumarán a los 200 puestos ya existentes, con mayoría de mano de obra del departamento.
El dato que modifica el escenario económico es que tres empresas de San Juan serán las encargadas del traslado, un punto que reconfigura la distribución de beneficios dentro de la cadena minera. Este esquema implica contratación sostenida de servicios, empleo directo para choferes y personal operativo, además de actividad para talleres mecánicos, estaciones de servicio, proveedores de neumáticos y servicios asociados.
Como resultado del proceso, Golden Minning S.A bajo la dirección ejecutiva de Sonia Delgado adjudicó el servicio a MTZ S.R.L., Terra Logística S.A. y Mi Viejo S.R.L., empresas con fuerte presencia y operación en la provincia de San Juan.
En la práctica, el impacto excede el contrato de transporte. Cada operación minera activa un entramado de pymes que dependen de la circulación constante de unidades: mantenimiento, repuestos, seguros, logística secundaria y asistencia técnica. En ese circuito, la decisión de priorizar empresas locales adquiere un peso estratégico.
Mientras el mineral comienza a circular, también lo hacen las expectativas. Para los proveedores locales, la reactivación representa contratos, previsibilidad y volumen de trabajo. Para la economía regional, significa inyección de actividad en un contexto donde cada nuevo movimiento productivo tiene un impacto multiplicador.