Renunciar a su pasión por la danza nunca estuvo dentro de sus opciones. Mathías Herrera (37) siempre lo tuvo claro y fue el destino en el que se encargó de ir presentándole diferentes escenarios y, dentro de ellos, experiencias tan impresionantes como insospechadas. Tal es así que hoy en día brilla por dentro y por fuera frente a los aplausos de Turquía.
Abrazando la cronología de su recorrido hay que decir que Mathi se despidió de su vida sanjuanina hace unos 12 años atrás y convirtió a Buenos Aires en la primera gran estación de su aventura artística.
“En 2014 ingresé a la escuela de Teatro Musical, donde cursé los cuatro años de la carrera. Durante ese tiempo trabajé en obras de teatro e infantiles. Al graduarme en 2017, comencé a formarme intensamente en danza, explorando estilos como butoh, contemporáneo, heels, acrobacia, tango y folklore. También cursé la carrera de Maquillaje Artístico, lo cual sumó otra herramienta a mi desarrollo escénico”, describió el bailarín.
Llegados al punto del salto al país euroasiático, Herrera comentó: “En 2022 empecé a trabajar con productoras de eventos, y fue entonces cuando una amiga me comentó sobre una compañía llamada Malambo Shinning Show que buscaba artistas. En 2023, después de realizar shows y eventos, surgió la posibilidad de viajar a Turquía por seis meses para hacer temporada con un espectáculo de Malambo Fantasía. Ya llevo tres años trabajando con la misma compañía, viajando a Turquía, específicamente a Kemer. Mi recorrido en la danza ha sido muy diverso y en constante evolución. Trabajé en distintas compañías y proyectos independientes, lo que me permitió desarrollar un estilo propio y ganar experiencia en diferentes géneros y escenarios”.
Lo que más me apasiona es poder conectar con el público a través del cuerpo y la emoción. Me encanta que cada función sea una experiencia única, irrepetible, donde puedo transformar energía en arte Lo que más me apasiona es poder conectar con el público a través del cuerpo y la emoción. Me encanta que cada función sea una experiencia única, irrepetible, donde puedo transformar energía en arte
“La danza siempre ha sido mi motor, y cada etapa de mi carrera me ha aportado algo valioso. Con el tiempo, incorporé la manipulación de fuego con distintos elementos, lo que me permitió sumar una dimensión visual e impactante a mis presentaciones. La danza se volvió para mí no solo una herramienta de expresión artística, sino también de autoconocimiento y conexión con los demás”, agregó Mathi, quien a la hora de repasar sus hobbies enumeró: escuchar música, explorar nuevas formas de movimiento, viajar, escribir y ver espectáculos de todo tipo.
Creo firmemente en el poder del arte como puente entre culturas, emociones e historias, y me siento afortunado de poder vivir de lo que amo Creo firmemente en el poder del arte como puente entre culturas, emociones e historias, y me siento afortunado de poder vivir de lo que amo
El agitado ritmo y la propia distancia han provocado que el danzante sanjuanino lleve unos cuantos años sin visitar su terruño: “Hace un tiempo que no puedo volver a San Juan. Lo que más extraño es el abrazo de mi familia, los sabores de casa —especialmente el pollo al horno de mi mamá-. También echo de menos mis amistades y la tranquilidad que tiene mi provincia”.
En el apartado de los sueños, Herrera compartió: “Me gustaría seguir creciendo como artista, llevar mis propias creaciones escénicas a distintos países, conocer EE.UU y ver el musical del Rey León. Y algún día abrir una escuela de formación artística integral”.