Fue un hijo abandonado, lucho contra sus casi 250 kilos de peso y tuvo un duro regreso a la Argentina, en silla de ruedas, con mal de Parkinson y convertido en pastor evangélico.
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SUSCRIBITEFue un hijo abandonado, lucho contra sus casi 250 kilos de peso y tuvo un duro regreso a la Argentina, en silla de ruedas, con mal de Parkinson y convertido en pastor evangélico.
En compañía de Moria, Susana y el Negro Olmedo, protagonizaron una serie de éxitos que quedarían guardados en la memoria colectiva de los argentinos pero no todo era color de rosas.
Detrás de esa figura que enamoraba al público en cada risa, se escondía un personaje conflictivo. No solo Susana Giménez tuvo problemas con él, sino también quienes lo conocieron personalmente afirman en muchas entrevistas que era lo opuesto a lo que mostraba frente a una cámara de televisión.
Productores, extras, técnicos y algunos utileros recuerdan que el humorista tenía un carácter muy complicado, que su estandarte era el malhumor y por sobre todo era muy hiriente con sus comentarios.
Lo innegable es que Jorge Porcel fue uno de los fundadores de la televisión argentina. El Gordo llegó a la tele en 1957, formando parte de La revista dislocada. De allí en más su carrera creció de manera vertiginosa hasta alcanzar su pico máximo de popularidad en la década del 70 y del 80, junto a Olmedo.
Muchos afirman que su exitosa pero tormentosa carrera tuvo ese derrumbe, que comenzó en marzo de 1988, cuando su amigo del alma y compañero Alberto Olmedo murió al caer de un piso 11, en Mar del Plata. Ese fue el inicio del abismo para él.
