Si se quiere abordar históricamente a la ciudad de Mar del Plata, es imposible no mencionar al Casino Central, edificio que, junto a la Rambla Casino y al Gran Hotel Provincial, forman su tridente característico. Las costas marplatenses comenzaron a funcionar como destino turístico a fines del siglo XIX, pero destinado a una aristocracia porteña y provincial de la que pocos podían ser parte. Sin embargo, el casino acompañó los cambios sociales que sucedieron en el país durante el siglo pasado y, poco a poco, se convirtió en un símbolo del veraneo argentino.
Las bases
La imagen ineludible de Mar del Plata no siempre fue la misma. Antes de las estructuras actuales, existía la Rambla Bristol, el Paseo General Paz y el emblemático Hotel Bristol, que le da nombre a la playa central de la ciudad. Estas obras se realizaron a comienzos del siglo XX para organizar el conjunto de puestos y comercios que se acumulaban en las cercanías de la costa, con el objetivo de captar la atención de los turistas de la época. Claro que, en ese momento, se trataba del sector más pudiente del país. Mar del Plata era un destino reservado para la aristocracia y las visitas internacionales. Sin embargo, de a poco llegaría el tiempo de la ampliación y la popularización.
La obra de Alejandro Bustillo
La siguiente etapa de Mar del Plata tiene que ver con el nombre más importante de la arquitectura argentina: Alejandro Bustillo. El mismo que homenajea la avenida principal de Bariloche y que puso su firma en el Hotel Llao Llao y en el Banco de la Nación Argentina, entre otras obras.
Las autoridades de la ciudad y la provincia, con el gobernador conservador Manuel Fresco a la cabeza, creían que era momento de renovar la fachada central, debido al aumento en el caudal y la diversidad de los visitantes. Por otro lado, el tipo de arquitectura también tenía que modernizarse hacia un estilo más moderno y, para eso, convocaron a Bustillo.
La construcción
Tanto la Rambla como el Gran Hotel Provincial demoraron algunos años en su levantamiento. Pero la velocidad con la que se construyó el casino es sorprendente. Las obras comenzaron el 15 de julio de 1938 y la inauguración oficial sucedió tan solo un año y medio después, el 22 de diciembre de 1939. Bustillo se inspiró en el estilo neoclásico francés de Luis XIII y para los frentes utilizó la piedra arenisca y la pizarra francesa. En cuanto a la decoración interior, contó con la ayuda del experimentado Jean-Michel
Frank, también de origen francés. Queda clara la influencia de ese país en el estilo visual que las élites gobernantes del momento pretendían. Los juegos de azar comenzaban a popularizarse como una forma de entretenimiento más en la rutina turística. Pero no estaba permitido en todo el territorio.
Por este motivo, Mar del Plata promovió la construcción del Casino Central, que se convirtió en el foco de las apuestas y la diversión de quienes podían darse el lujo de viajar. En un principio, la aristocracia porteña y provincial. Aunque, poco después, se incorporó la clase trabajadora, entre las décadas de 1940 y 1950. La obra de Bustillo, junto con la Rambla Casino, el Gran Hotel Provincial y las esculturas de lobos marinos de José Fioravanti, se convirtieron en un símbolo de la ciudad y del turismo argentino. Con casi 90 años de existencia, ya forma parte de la tradición y, además, se mantiene vigente.