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¿Tienes o tuviste coronavirus y desapareció tu apetito sexual?: mirá como revertir esta situación

Las crisis personales en este tiempo de pandemia han sido protagonistas y la intimidad se ha visto perjudicada. Mirá algunas soluciones que te dan los científicos.
domingo, 22 de noviembre de 2020 · 12:39

Ya sea por el encierro al que nos ha llevado la irrupción del coronavirus o por los diversos problemas que pueda atravesar una persona en estos tiempos, la falta de deseo sexual es algo que es más común de lo que se cree, afecta a los dos sexos por igual y no conoce franja etaria, aunque la buena noticia es que es una sensación que no se pierde para siempre y que todo puede "volver a su cauce".

Lo cierto es que no se trata de una enfermedad y no se requieren terapias para poder sobrellevar la situación. "Crónica" dialogó con el prestigioso facultativo Juan Carlos Kusnetzoff (M.N. 23.402 y médico sexólogo del Hospital de Clínicas), quien sostuvo que "la explicación fácil y concreta es que el sujeto no tiene ganas, sean hombres, mujeres a cualquier edad y condición, no tienen ganas de tener una relación sexual, para decirlo de una manera directa y que pueda entenderse".

Causas y franja etaria

A la hora de consultarlo sobre las causas y el rango de edad en el cual puede manifestarse de forma más frecuente, el sexólogo relató que "las causas son igual que cualquier otro problema de orden sexual, son predominantemente emocionales a un problema de orden diabético, que es lo más común desde el punto de vista orgánico. Están acompañadas siempre por problemas emocionales y angustiosos, personas que desean tener erecciones impecables como podían tener a los 20 años, u orgasmos como cualquier mujer puede realmente tener, y que ahora por la falta de deseo sexual no lo tiene. No hay edades determinadas para la falta de deseo, desde los 15 a los 92 años de edad, cuanto más problemas surgen en edades por arriba de los 40 años donde hay muchas medicaciones imprescindibles, por presión arterial o diabetes, eso sí se complica o puede complicarse la situación de deseo sexual".

Si bien no hay un porcentaje concreto sobre cuál género sufre más la falta de deseo sexual, el facultativo sostuvo que "se cree que hay un 2,5 por ciento más de hombres que mujeres que sufren esta situación, lo cual demuestra que casi no hay diferencias entre unos y otros".

Respecto a los porqués de su aparición, Kusnetzoff agregó que "todas las situaciones económicas, sociales, familiares o laborales, entre otras, tiene un porcentaje importante de los casos, pero también inciden los medios de comunicación, que se ocupan más, divulgan más, y obviamente, la gente que antes no decía nada, no demostraba, no hablaba absolutamente del tema, ahora puede escuchar, hablar, preguntar y eso hace aparecer más de este tipo de problemas que siempre hubo; al ser más mediático pueden conocerse más casos, pero la cantidad es similar a los viejos tiempos".

Desde hace un año la pandemia del coronavirus se posó sobre todas las naciones dejando millones de afectados, muertos y sitios donde la economía se desbarrancó totalmente. Si todo cayó y empeoró, el sexo no podía no ser alcanzado por este mal.

"Se potenció más con el tema de la pandemia, porque poco más o menos incide en el temor a enfermar o a morir, problematizarse de la cuarentena; todo lo que trae la pandemia hizo de esta situación algo traumático que incide en las ganas y el deseo sexual, que es exactamente lo contrario, que no es divertido sino todo lo contrario, preocupante", dijo el profesional.

¿Qué se puede hacer?

Ahora bien, tras saber qué es lo que ocasiona la falta de deseo sexual, lo que cualquier persona quiere conocer cómo remediar esta situación: "No hay que abandonar, aun sin ganas hay que tener presente que no hay medicamento infalible, que la caricia, el abrazo, el beso, aun sin ganas, sostenido durante todos los días semana más o menos, reactiva las ganas y el deseo sexual, es algo simplemente elemental. Lo que pasa es que la gente cree que podría existir un comprimido que podría resolver ese problema y para siempre, y no existe eso, es una magia inexistente. En cuanto a una terapia, lo que hace es ocuparse del problema, sí; mucho más rápido que eso o simultáneamente con eso, es no abandonar, no esperar sentado en la puerta de la casa de uno que pasen las ganas, las ganas hay que ir a buscarlas".

En tanto, el sexólogo (quien sostuvo que lo consultan entre 1.500 y 1.600 pacientes por año) agregó que otro enemigo que tiene el deseo sexual es la tecnología moderna y diaria: "La gente le da más importancia al uso de un celular que al deseo en sí, y el hombre le da más importancia a la erección del pene que a las ganas de tener relaciones con la mujer o el hombre que tiene al lado. Son problemas de concentración, cuando en realidad el problema sexual es totalmente involuntario, no tiene ganas saliendo, estudiando, sabiendo la matemática y el logaritmo de cada uno de los elementos fisiológicos, eso es al contrario".

Finalmente, respecto de qué podría pasar en el futuro, Kusnetzoff opinó que "seguirá más intensamente todavía, porque la gente se interesa más, la gente va hablar más, la gente va a intercambiar opiniones, algunas de ellas muy certeras y otras realmente mitológicas, como de costumbre, y la pandemia tuvo ese efecto, dentro de lo malo que es, hizo que la gente se interese por cosas que antes estaban bajo la alfombra".

El sexting aparece en escena

Mucho se ha hablado durante todos estos meses del sexting o sexo virtual como una manera de seguir teniendo sexo durante la pandemia de coronavirus sin riesgos, algo que para el doctor Kusnetzoff resulta como una comparación más que ridícula.

“Creer que algo como el sexting o sexo virtual pueda sustituir una relación sexual piel a piel es mínimamente una fantasía. Pienso que es un delirio afín al periodismo comercial”, aseguró de

manera contundente el sexólogo, quien agregó que “la relación sexual es culminar satisfactoriamente una trascendencia social y sentido amplio. Una relación masturbatoria carece de ese sentido social. Es una satisfacción biológica evidente, pero carente de trascendencia social”.

Por otra parte y para saber qué es esta práctica, la definición sería la siguiente “su nombre es un acrónimo de ‘sex’ o sexo y ‘texting’ o escribir mensajes. Consiste en enviar mensajes, fotos o videos de contenido erótico y sexual personal a través del móvil mediante aplicaciones de

mensajería instantánea o redes sociales, correos electrónicos u otro tipo de herramienta de comunicación”.

Escrito por: Gabriel Arias - Crónica.com

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