Furia de agua y fuego en el Interior

Las inundaciones jaquean el corazón de la soja y de la producción lechera

Se estima que hay unas 200 mil hectáreas agrícolas bajo el agua y alrededor de 3 mil tambos afectados.
jueves, 5 de enero de 2017 · 07:38
Los temporales siguen azotando la región central del país, una zona agrícola y ganadera clave. Allí, vastas extensiones sembradas con soja y maíz están muy golpeadas por las frecuentes precipitaciones que se iniciaron el fin de semana de Navidad. Un dato de ayer, aportado por la Bolsa de Comercio rosarina, brinda una magnitud de los que está sucediendo. Según los registros de la entidad, en varias localidades del sur de Santa y del sudoeste entrerriano, zonas agrícolas por excelencia, las lluvias de los primeros días del año igualaron, y hasta superaron, lo que llueve en todo el mes de enero. Este es el segundo trago amargo para los productores de esa zona que, en menos de un año, sufrieron importantes pérdidas económicas debido a los violentos avatares del clima.

Hacia el sur santafesino, el asesor técnico Luis Negruchi reconoce que los productores están "tan complicados” como en el último otoño. "Las áreas bajas de los campos que se habían recuperado después de las inundaciones de hace ocho meses, otra vez se perdieron. De soja perdimos mucha más superficie que de maíz. Sobre todo, los mayores daños son de la soja más tardía, que siembra luego de la cosecha de trigo”, se lamenta.

Las lluvias en el Litoral cesarán en las próximas horas, pero volverán el fin de semana
Las recurrentes lluvias aún no permiten cuantificar las pérdidas que hay en los campos. "Nos arriesgamos a pensar que hay un 10% del área ya perdida, pero aun nos estamos preguntando cuáles son las pérdidas finales”, señala Negruchi. Esta falta de certezas para cuantificar los daños se debe la imposibilidad de transitar por los caminos rurales y llegar hasta los campos.

Pero este derrotero no afecta sólo a la agricultura. Tampoco le da respiro a los tamberos. En el centro de Santa Fe, está una de las cuencas lecheras más importante del país. Ahí estarían afectadas por las inundaciones unas 200.000 hectáreas, lo que impacta de lleno sobre unos 3.000 establecimientos dedicados a la producción lechera.

Sebastián Brizio es un joven productor lechero de Cañada Rosquín. Entre la difícil coyuntura del sector y el impacto del clima, Brizio va bajando los brazos poco a poco. En esa localidad llovieron 330 milímetros desde el 22 de diciembre, a razón de 25 milímetros por día. Esta es mucha lluvia para una actividad que produce exclusivamente a base del pasto. Para Brizio, éste es el segundo gran temporal desde abril. "Me endeudé para recuperar parte de las pérdidas que dejó la anterior inundación. Planeé pagar todo con parte de la cosecha del maíz 2017 y cerrar un momento malo para mi negocio. Pero ahora la historia se repite y no sé cuánto perdí”, afirma el productor.

El alimento es el insumo más importante para el tambo. "Si sigue lloviendo casi diariamente, sólo tengo comida para las vacas para una semana”, dice el productor, pero agrega que estas importantes lluvias también comprometen las reservas de alimento que consume el tambo durante el otoño-invierno.

Los perjuicios no sólo se dan tranquera adentro, también ocurren tranquera afuera. "Por las inundaciones, hay pocas vías de acceso a los campos. Transitar por un mismo camino rural con camiones llenos de leche o de alimentos en una zona donde hay tanta densidad de tambos termina por destruir la posibilidad de llegar a la ruta para sacar la producción. Acá, la mejora de la infraestructura nunca acompañó el desarrollo”, concluye el productor.
 
(Fuente: Clarín)

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