Un desperfecto en la válvula reguladora de una garrafa
habría sido el detonante de una explosión en una casa de Vistalba (cerca de la
zona de boliches), lo que produjo una de las tragedias más grandes de los
últimos tiempos en Mendoza: una mujer y tres de sus hijos murieron
carbonizados.
Fue este jueves pasadas las 10 cuando se escuchó el último
grito de auxilio de Analía Camargo (34), quien había quedado atrapada con sus
pequeños
Thalía de 3 meses, Ángel de 10 años y Luz, quien justo ayer
cumplió 3 años y para quien ya estaban organizando una fiesta.
El esposo de Analía y padre de los chicos, identificado como
Marcelo, de 30 años, regresaba anoche por tierra de Buenos Aires, en donde
estaba con otro hijo, de 17 años: Agustín. Ambos habían viajado a Capital
Federal el miércoles para comprar ropa que revenderían en Mendoza. La familia
tenía un buen pasar.
Otra hija de la pareja, Celeste, de 14 años, se salvó porque
a las 7 había salido de la casa rumbo al colegio Teresa O'Connor, de Chacras de
Coria. Hasta ese momento –contó una pareja de vecinos y amigos de la familia–
todo estaba normal. Es más, Analía les había enviado un mensaje por WhatsApp y
nada hacía prever lo que vendría después. La mujer tiene otro hijo de 18 años,
que estaba con un abuelo en Potrerillos.
Devorados por el fuego
La casa tenía tres dormitorios y un living comedor donde
había una garrafa con la pantalla encendida.
En muy probable que en un primer momento se haya consumido
el oxígeno, provocando intoxicación por monóxido, todo agravado por una pérdida
en la válvula que sería lo que desató el fuego. Cuando Analía se percató de que
algo no andaba bien, tomó en brazos a la beba y con las últimas fuerzas que le
quedaban fue gritando hacia la puerta. Sin embargo era demasiado tarde. La casa
de madera toda enrejada impidió a los vecinos entrar para socorrerla. Algunos
alcanzaron a hacer un agujero en la pared y esto desató el infierno, porque al
entrar aire hizo que la explosión de la garrafa fuera instantánea. En pocos
minutos el fuego arrasó las habitaciones y toda la casa quedó reducida a
cenizas. La mujer y los chicos murieron carbonizados. No se descarta que el
monóxido también influyera en la tragedia.
Consternación en el barrio
La casa de Analía, en el callejón comunero de calle
Antártida, en el barrio Sol y Sierra de Vistalba, se convirtió en un vaivén de
policías y dotaciones de Bomberos de Luján y de Capital, pero nada pudieron
hacer para salvar a la familia.
La desesperación de los vecinos era visible aún a la tarde,
ya que no encontraban consuelo frente a semejante tragedia. "Era una
familia muy unida", contó Vilma, una vecina.
"Lo peor todavía está por venir y será cuando llegue el
esposo y padre de los chicos. A Celeste fui a buscarla yo al colegio para que
no viera ese cuadro tan espantoso que vimos todos y la llevé a la casa de la
abuela. Para colmo la nena es cardíaca y tuve mucho miedo y cuidado para
decirle lo que había pasado. Es terrible", repetía entre sollozos.
Su esposo, Horacio, tampoco tiene paz. "Yo he sido
policía pero esto me superó. Ella estaba tirada con la bebé en brazos en la
cocina y los otros dos chicos acostados en la cama matrimonial. No tengo
consuelo porque no pude hacer nada para salvarlos. Justo a ellos, siendo que
éramos tan amigos y con quienes pasábamos las fiestas juntos".