Los padres del niño que era atado y amordazado en su casa de San Luis fueron imputados hoy por "abandono de persona doblemente agravado por colocar en riesgo la salud de la víctima menor", por el vínculo "y por privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia".
Así lo reveló esta tarde la jueza del Crimen 3 de San Luis, Virginia Palacios Gonella, quien los había convocado a declaración indagatoria esta tarde, pero en la audiencia los padres se negaron a hablar por consejo de su defensor.
La jueza señaló que la madre y el padre del niño de 7 años son asistidos por dos defensores oficiales, "porque en principio existirían intereses contrapuestos".
Consultada si había acusaciones previas contra la pareja, dijo que en su juzgado no tienen "constancias de denuncias anteriores que involucren a las partes que hoy se encuentran sometidas a proceso".
Asimismo, señaló que los padres están detenidos "en seccionales diferentes" y sostuvo que en el caso del niño "está interviniendo el juzgado de Familia y Menores 2 que ha tomado las medidas tutelares para la salvaguarda psicofísica y su adecuada contención", así como sus dos hermanas mayores que no eran víctimas de maltrato.
"Lo que nosotros constatamos (el sábado) fue una situación de privación ilegítima de la libertad en principio y por el relato de algunos vecinos, en una situación de desprotección y presunto maltrato, siempre hablando en potencial", sostuvo.
La jueza dijo que al allanar la vivienda "se secuestraron en el lugar la cadena collar con la que aparentemente el menor habría estado atado, cintas adhesivas, elementos de sujeción y documentación como partidas de nacimientos y otros elementos más".
En ese marco, la magistrada imputó a los padres del niño por los delitos de "abandono de persona, doblemente agravado por colocar en riesgo la salud de la víctima menor, agravado por el vínculo, en concurso ideal, privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia".
La denuncia de una maestra
La maestra de grado del niño de 7 años que durante el fin de semana fue rescatado por la Policía cuando se encontraba atado y amordazado en su propia casa había denunciado hace casi un año la situación que vivía el pequeño, lo que le valió amenazas e insultos por parte de la madre.
Laura Torres fue maestra del pequeño hasta agosto del año pasado, en la escuela Rosario Mercedes Simón de esta capital, de donde fue sacado por su madre luego que la institución se hiciera eco de los dichos del niño sobre el maltrato que recibía en su hogar.
La intervención de la docente se produjo ante una serie de hechos que denunciaban la triste situación que atravesaba el menor y que daban cuenta que "en la casa lo golpeaban, luego de recibir notas en su cuaderno, el pequeño faltaba y cuando regresaba a la escuela podíamos constatar que había sido golpeado por las marcas en su cuerpo".
"El niño se autoflagelaba, en clase se cortaba y revolvía la basura en busca de comida", relató la docente. Agregó que entre las averiguaciones pudo saberse que "la mamá tenía otros dos hijos que fueron dados en guarda también por maltrato". "Nosotros estábamos entre la espada y la pared porque la madre había afirmado que el niño era celíaco y por eso le dábamos una dieta apta para su enfermedad, pero el quería comer lo mismo que sus compañeros y lloraba mucho pidiéndonos comida porque decía que tenía hambre", relató la docente.
"Un día la madre apareció diciendo que el niño no era celíaco por lo que le pedimos la certificación medica que lo corroborara, para poder darle otros alimentos, requisito que nunca cumplió", afirmó Torres.
"Luego de constatar los golpes elevamos un informe a la dirección de la escuela en la que dimos cuenta de la situación y posteriormente la madre comenzó a difamarme diciendo que yo golpeaba al niño y lo cambió de escuela", recordó.