Una requisa realizada el viernes a la mañana en el pabellón
de la cárcel de Bouwer donde son alojados represores de la dictadura militar y
otros presos de fuerzas de seguridad terminó en un escándalo: se encontraron
cinco botellas de vino espumante, tres teléfonos celulares, seis módems, dos
MP4 y un consolador, elementos que fueron secuestrados y puestos a disposición
de la Justicia, que iniciará una investigación penal.
Los cinco vinos de 187 centímentros cúbicos estaban
envueltos en papel de diario y refrigerados en una heladera de uso común que
hay en el pabellón MD2, donde están los militares, policías y guardiacárceles
condenados, entre ellos los represores de la dictadura, según informó el
Ministerio de Justicia de la Provincia.
La requisa fue de rutina, tal como sucede habitualmente en
distintos pabellones del complejo carcelario. Efectivos del Servicio
Penitenciario de Córdoba desplegó el operativo en las primeras horas de la
mañana de ayer.
Además de la causa judicial que se inició, el Ministerio de
Justicia dispuso la apertura de un sumario en el Tribunal de Conducta Policial
y Penitenciario, puesto que el ingreso de esos llamativos elementos a la cárcel
habrían contando con la complicidad de guardiacárceles.
Como se sabe, las visitas de los presos y los elementos que
llevan son requisados por personal penitenciario. En el pabellón había algunas
notebook, pero los detenidos tenían autorización judicial para utilizarlas en
el interior de la cárcel.