"Abuela, tengo esta voz porque estoy resfriado", le dijo el delincuente por teléfono, haciéndose pasar por su nieto y de ahí en más arrancó el calvario. Los casos se multiplican en zona norte de la Capital Federal y la policía le pide a los damnificados que lo hagan público.
Con esa premisa, Gabriel de Saavedra se comunicó con Crónica y contó el cuento del tío que le hicieron a sus abuelos. Los padres de Gabriel volvían el viernes de vacaciones en el exterior, simulando ser ellos, los delincuentes se comunicaron con la abuela y le dijeron que "se volvían antes para cambiar los dólares, porque el billete se iba a renovar y si no los cambiaban, los perdían”.
Más tarde, la vuelven a llamar simulando ser Gabriel, quien le dice que va a mandar un amigo de confianza para acompañarla al banco a retirar el dinero. De acuerdo con el testimonio de los abuelos, ese hombre tenía cerca de 40 años y medía 1,75.
(Fuente: Crónica)