Escapes de película; en Argentina también

Mirá un repaso de las fugas de presos más sorprendentes. Desde el Chapo Guzmán en México, hasta el Gordo Valor en el penal de Devoto, pasando por Pablo Escobar y la huída de tres reclusos de Alcatraz.
sábado, 25 de julio de 2015 · 09:40


Sin dudas, la fuga del Chapo Guzman de la cárcel de máxima seguridad Altiplano en México fue cinematográfica, aunque no se podría haber realizado sin la complicidad de personal del penal. Pero no fue la única: en nuestro país, el Gordo Valor se escapó con sábanas anudadas el 16 de septiembre de 1994 y se descolgó por uno de los muros del penal de Devoto. De ahí mismo, siete presos escaparon en 1991 a través de un túnel que construyeron desde el hospital del penal hasta la calle.

La fuga del Chapo requirió de conocimientos de ingeniería para poder realizar un túnel de 1.500 metros, con ventilación e iluminación, que salía justo a la bañera de la celda del líder del cártel de Sinaloa, en el único lugar que no había cámaras, un punto de ciego para la intimidad del interno, y de paso para ser la puerta a la libertad.

Si bien El Chapo es un narcotraficante que logró llevar su "mercado” a 50 países, cosa que el narcocolombiano Pablo Escobar no pudo hacer, ambos se escaparon de un penal. Escobar estaba preso en la Catedral. Preso porque no podía salir, pero su vida ahí lejos estaba de ser como si fuera una cárcel común: además de contar con comodidades, también ingresaban a visitarlo mujeres y quienes él quisiera. Cuando sospechó que lo iban a extraditar a Estados Unidos, hizo uso de un túnel que lo dejó en el monte y en la libertad.

Alcatraz
 
La prisión isla de Alcatraz, en Estados Unidos, era la más segura del mundo hasta que el 11 de junio de 1962 hubo una espectacular fuga. Con papel higiénico, cabello real, cartón y bultos de ropa, los presos diseñaron tres muñecos que los reemplazaron en sus camas para engañar a los guardias de la prisión federal.

Frank Morris, Clarence y John Anglin lograron salir al tejado por los tubos de ventilación. Se dice que con cucharas realizaron un túnel para pasar por debajo del muro y llegar a la playa, donde con una improvisada balsa hecha con impermeables y goma y usando palas como remos habrían conseguido acercarse a la bahía de San Francisco. Nunca más se supo de ellos. Fueron los únicos que lograron escapar de Alcatraz.

Pero hubo una fuga más cercana en el tiempo y digna de una película de Hollywood. De la prisión de Luynes, en Francia, Pascal Payet se escapó en helicóptero. Payet estaba cumpliendo una condena de 30 años por un asesinato. En octubre de 2001 huyó en un helicóptero secuestrado.

Cuatro días después fue recapturado. Lo trasladaron a la prisión Grasse. En 2007 secuestró un helicóptero Squirrel junto con el piloto. Voló hasta las costas del Mediterráneo y allí lo liberó. Finalmente logró escapar.

 

Vitette: "Lo nuestro fue a pulmón"

Luis Mario Vitette Sellanes, uno de los ladrones del robo del siglo, que escaparon del Banco Río de Acassusso por un túnel, mientras más de 200 policías rodeaban la zona, sostuvo: "Lo nuestro fue a pulmón, muy rudimentario. No se puede comparar”.

"Esto además tiene complicidad del penal y gente de afuera que le diera los planos para coordinar que saliera debajo de la ducha, el único punto ciego de la celda. El aparato del Estado por un lado, y por otro un ingeniero que pudiera establecer las coordenadas desde la superficie porque ahí abajo no funcionan los GPS. Es un trabajo de ingeniería, por supuesto no le van a poner azulejos para no quedar en tanta evidencia”, ironizó a Crónica Vitette desde su joyería en Uruguay.

"Lo que es seguro es que desde que lo detuvieron están ideando este plan, compraron el terreno, comenzaron a construir la casa. Por supuesto no podían por la puerta. Es una gran movida. No es una fuga, es ‘la’ fuga”, concluye Vitette, que dice estar retirado del mundo delictivo, a sus 60 años espera a su bebé, que ya sabe que es varón.

 

El refugio perfecto para evadirse de la policía

Las duchas y los túneles son el salvoconducto a la libertad reiterado en la vida de Joaquín El Chapo Guzmán. En sus 14 casas en Sinaloa, su territorio más seguro, los túneles eran parte de la construcción. Estas casas estaban conectadas al desagüe pluvial por túneles, a los que se ingresaba a través de un sofisticado sistema que escondía la puerta debajo de la bañera.

Por allí podía llegar a otras de sus viviendas y así escapar de los policías que lo buscaban. Cuando lograron detenerlo estaba en un departamento, sin posibilidades de levantar la bañera rumbo a la libertad. Tras la fuga se escuchó enseguida el canto: "Sábado 11 de julio, para empezar a cantar, la fuga más afamada de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán”.

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