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Milagro en un convento: se salvaron de morir quemadas

Una mujer salvó a cinco monjas ancianas de morir quemadas en un convento cordobés.
viernes, 24 de julio de 2015 · 11:27
Una vela prendida a San Cayetano provocó el incendio en una de las habitaciones de la Congregación de las Hijas de la Misericordia, en esa ciudad de La Docta. La rápida intervención de la mujer que cuida a las religiosas evitó una tragedia en el convento. María Elena Rodríguez rescató a cinco monjas ancianas antes de que sean víctimas de las llamas.

Mientras limpiaba uno de los pasillos, Rodríguez escuchó los gritos de la hermana Mercedes Avendaño, quien tiene 78 años y sufre Mal de Alzheimer. Al ingresar al claustro, vio que la monja estaba sacudiendo el acolchado con fuego.

La religiosa había prendido una vela a San Cayetano y uno de los fósforos, a medio encender, cayó sobre la cama, iniciando las llamas. María Elena sacó a la monja de la habitación, pese a que se negaba a seguirla, mientras el fuego se extendía. Luego quiso sofocar las llamas, pero el humo ni siquiera le permitió ingresar a la habitación.

De inmediato, cerró la puerta de la habitación, llevó a la religiosa al otro extremo de la casa, vecina al Hospital Referente de Área Vicente Agüero y detrás de la Capilla de la Misericordia.

Masivo rescate
Mientras, en los cuartos contiguos, había otras cuatro monjas ancianas y postradas: ninguna puede caminar.

María Elena corrió, las sacó de las habitaciones y las puso a salvo en el ala norte del convento, mientras el incendio se extendió por el lugar. La Hermana Irene llamó a los bomberos, que en pocos minutos apagaron el fuego, que finalmente alcanzó a una sola de las habitaciones.

Si la mujer no hubiese actuado rápida y valientemente, las ancianas se habrían intoxicado con el humo. 

En la casa de la calle España viven ocho religiosas de la congregación, pero las tres que se encargan del mantenimiento son de edad avanzada, por lo que no hubieran podido rescatar a sus compañeras. 

La casa funciona en la actualidad como residencia de las hermanas de la Congregación de edad avanzada. 

La encargada del lugar, la hermana Ana, agradeció a Dios que su compañera no haya sufrido ninguna lesión y lamentó que se perdieron todas sus carpetas y libros, ya que antes de enfermarse era directora de un jardín de infantes en la ciudad de Alta Gracia. 

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