amia: 21 años después

Tras el cuerpo 85

Tras la muerte de Nisman, la causa AMIA quedó en manos de tres fiscales.
sábado, 18 de julio de 2015 · 10:55
La Unidad Fiscal AMIA, que investiga el atentado contra la mutual judía, presentó una denuncia judicial por la desaparición del cuerpo número 85. Como anticipó este diario, los fiscales iniciaron un trabajo de identificación genética que, justamente, tenía que ver con ese cuerpo que hasta hoy no tiene nombre. En ese marco, le pidieron al cementerio de la Chacarita que les permita acceder al cuerpo, pero se les informó que ya en 1998 fue enviado al osario común, dado que no había orden de preservarlo. Junto al equipo que viene trabajando desde hace años en la causa AMIA, los fiscales tratan de sumar elementos a la acusación y consideraron que la desaparición de un cuerpo debía denunciarse. La causa por el cuerpo 85, que debió ser preservado por el ex juez Juan José Galeano, recayó en Norberto Oyarbide.

Tras la muerte de Alberto Nisman, la investigación del atentado y de las causas que tienen que ver con el ataque a la AMIA quedaron en manos de tres fiscales: Sabrina Namer, Roberto Salum y Patricio Sabadini. Como secretariocoordinador quedó Juan Patricio Murray y se mantienen en sus puestos los que trabajaron el expediente a lo largo de casi una década.

Una cuestión de importancia –señalada por Página/12 en 2013– es la existencia de ese cuerpo NN, o sea la presunta víctima número 85 o tal vez el autor del ataque. El Tribunal Oral del caso AMIA, que desarrolló sus audiencias durante tres años y dictaminó en 2004, concluyó que el atentado se cometió con la camioneta bomba Trafic. Sin embargo, no pudo determinar si hubo o no un suicida. Años más tarde, Nisman no sólo sostuvo que hubo un suicida, sino que lo identificó: un libanés llamado Ibrahim Berro. Nisman hasta le tomó declaración a los dos hermanos de Ibrahim, Abbas y Hassan Berro, que negaron esa posibilidad. El equipo actual de la UFI-AMIA quiere ver si se pueden sumar evidencias sobre la existencia y la identificación del suicida. Esta fue una de las razones por las que la Procuración firmó un acuerdo con el mundialmente prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

Hoy por hoy, hay 84 víctimas plenamente identificadas, pero existe todo un misterio alrededor del cuerpo 85. Cuando este diario consultó a Nisman sobre ese hecho, el fiscal sostuvo que seguramente se trataba de un obrero boliviano cuya familia no reclamó el cuerpo. La realidad es que no había ni hay ningún elemento para sostener esa hipótesis. Se trata de una persona relativamente alta, de 1,80 metro, cuyo perfil diferente al de los obreros bolivianos que estaban trabajando en las obras de refacción de la AMIA. Tampoco había ningún motivo para que nadie reclamara el cuerpo: existía una indemnización inicial de 50.000 dólares. Por otra parte, para ingresar a la mutual judía, había un determinado control y no existe en los registros ningún obrero boliviano o de otra nacionalidad que hubiera desaparecido. De manera que la posibilidad de que se trate del autor del atentado no parece descabellada.

Al cuerpo le faltan la mitad de una pierna y algunos dedos, lo que descartaría que haya estado sentado dentro de la camioneta. Sin embargo, siempre se barajó la hipótesis de que el autor de atentado se haya bajado del vehículo para emprender la huida. Desde ya que existe un primer paso que es hacer un estudio genético para determinar si se trata de Ibrahim Berro. Cuando el actual equipo de fiscales le pidió al cementerio de Chacarita que le permita el acceso al cuerpo, la respuesta fue que ya no existía: que se envió al osario común porque no se pidió ni se pagó la preservación. Ante la pérdida de un cuerpo e incluso tomando en cuenta que podría ser una clave importante para el caso, los fiscales resolvieron hacer la denuncia ante la Justicia federal. La presentación se hizo hace diez días y por sorteo recayó en el juez Norberto Oyarbide.

Todavía hay una chance de trabajar genéticamente. Después del atentado se hicieron autopsias de todos los cuerpos y, según parece, se preservó material para realizar estudios genéticos. El equipo de fiscales está trabajando en eso.

Algunos genetistas sostienen que hoy en día existen técnicas y tablas, a partir del cromosoma Y, que permiten hasta saber la zona del mundo de la que vino una persona. No se puede identificar el país, pero sí la zona. En la Argentina no se usó hasta ahora esa tecnología, pero la investigación puesta en marcha por el equipo de la UFI-AMIA y el EAAF busca despejar el misterio del cuerpo 85 y ver si puede ser un paso para sumar pruebas en caso de que finalmente se pueda indagar a los sospechosos.

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