Taxista que mató a mujer a puñaladas alega amnesia

sábado, 10 de octubre de 2015 · 14:29
El taxista que en mayo pasado asesinó de ocho puñaladas a una mujer a la que acosaba en una confitería del barrio porteño de Caballito, declaró que no recuerda nada del día del crimen, que sólo sabe el motivo por el que está preso por lo que le contó su abogada y que desde hacía diez años mantenía una relación con la víctima, pese a que según el expediente ella fue a la cita para pedirle que dejara de asediarla.

Todo ello surge del requerimiento de elevación a juicio formulado por la fiscal de instrucción Estela Andrades, en el que solicita que el imputado Alejandro Daniel Bajeneta (53) sea juzgado por el "homicidio doblemente agravado por alevosía y por haber mediado violencia de género” de Gabriela Alejandra Parra (49), un delito con pena de prisión perpetua.

Andrades, quien subroga la Fiscalía de Instrucción 1, dio por acreditado que Bajeneta asesinó Parra el 2 de mayo, a las 17.45, en el interior de la confitería "Plaza del Carmen”, situada en la esquina de las avenidas Rivadavia y La Plata, donde habían acordado reunirse para conversar.

El taxista la atacó por la espalda, cuando le iba a colocar el abrigo, con una navaja de tipo de caza, con la que, según la autopsia, le provocó un total de ocho lesiones, siete de ellas punzantes y la restante cortante, en el cuello. Luego de recibir un sillazo por parte de un cliente, Bajeneta se cayó y rompió uno de los ventanales de la confitería, caminó diez metros por la vereda de la avenida Rivadavia y comenzó a autoinfligirse puñaladas con el cuchillo hasta que se desvaneció y fue detenido por policías de la comisaría 10 de la Policía Federal.

"No me acuerdo de nada. Todo lo que sé del caso es lo que me dijo mi abogada y la gente que vio lo sucedido por televisión”, dijo Bajeneta al ser indagado dos meses después del hecho, ya que estuvo internado por las lesiones que se autoprovocó, en un intento de suicidio, con la misma navaja que usó para cometer el crimen.

El imputado, al que la policía bautizó con el apodo de "El Loco o el Femicida de Caballito”, explicó ante el juez de la causa, Jorge López, que conocía a la víctima "hace más de 35 años”, que era "amigo de la familia”, que estuvo "de novio” con Parra cuando eran "chicos”, pero que ella se casó luego con un compañero de estudios y él se casó también con otra mujer.

El taxista aseguró que desde hacía como "diez años”, cuando ambos ya estaban separados de sus respectivos cónyuges, Parra lo llamó por teléfono "con una excusa”, que él aprovechó para "invitarla a tomar un café” y que desde entonces mantuvieron "una relación de pareja en forma ininterrumpida”.

Lo curioso es que Bajeneta es la única persona que en el expediente afirmó que en la actualidad tenía una relación de pareja con Parra, algo que otros testigos como el hermano de la víctima o el amigo que la acompañó a la confitería el día del hecho, negaron al sostener que no sabían nada de una relación estable entre ellos y que incluso la víctima estaba cansada de los asedios del taxista.

El conductor también reconoció que era adicto a la cocaína desde "hace 20 años”, que Parra "no lo sabía pero lo sospechaba”, que él consumía cuando ella dormía y contó que el año pasado tuvo un "intento de suicidio por problemas familiares, de salud y laborales”.

Por último, dijo que no recordaba haber escrito él y tampoco reconocía su letra, en la carta manuscrita que fue secuestrada en la cartera de la víctima y decía: "Gaby: Jamás hubiera ni pensado que te toque otro hombre. Cumplo con la promesa que nos hicimos. Te amo mi nena”.

El estado de salud mental de Bajeneta y la posibilidad de una inimputabilidad será uno de los temas centrales del juicio oral, ya que algunos peritos oficiales indicaron que quizás el taxista no pudo comprender la criminalidad de sus actos.

Para Andrades, el taxista es imputable y la carta manuscrita que le escribió a Parra y fue hallada en el bolso de la víctima y la navaja que preparó especialmente para cometer el crimen, con una cinta blanca en el mango que tenía la leyenda "Con todo mi amor, para Gaby”, hacen suponer que actuó "con anticipación” y "en un escenario controlado y planeado”.

Andrades afirma que "la existencia del suceso investigado y la intervención del imputado en el mismo resultan absolutamente acreditadas” por lo declarado por los testigos e incluso por los videos de las cámara de seguridad de la confitería que registraron a Bajeneta cometiendo el homicidio.

Respecto a la calificación, la fiscal sostiene que hubo "alevosía” porque Bajeneta actuó "sobre seguro, sin riesgo para sí, sorprendiendo a Parra desde atrás, y aprovechando que ella consintió confiadamente en que le colocara el abrigo, sin darle posibilidad alguna de defensa”.

Y al referirse a la figura del femicidio, la fiscal señala que la conducta de Bajeneta se desplegó "en un contexto de dominación masculina”, con "actitud machista”, con "un sentimiento pasional caracterizado por la creencia de que la víctima 'le pertenecía'” y que todo ello contituye "un claro caso de violencia de género”.

Comentarios