Arias se encuentra internado en el Centro Gallego tras haber recibido un fuerte golpe en la cabeza que lo dejó al borde de la muerte: "Le hundieron el cráneo. Tiene un hueco", agregó su compañero. "El médico nos dijo que está en manos de Dios".
El joven, padre de tres hijos, fue operado de la cabeza y todavía no recuperó la conciencia, producto de la violenta agresión.
"Queremos más seguridad en las cabeceras. Ya son muchos los casos de compañeros asaltados y heridos. Nuestro recorrido es muy complicado", contó el trabajador. "No hay horario para los robos. Te puede pasar a cualquier hora. No trabajamos tranquilos".