El cuidador de un criadero de cerdos mató, a tiros de escopeta, a uno de los tres delincuentes que pretendieron robar varios lechones del predio, en un cruento caso de “justicia por mano propia”, sucedido en la localidad bonaerense de Pilar. El ladrón, de 32 años, estaba armado con un cuchillo y, por este motivo, el trabajador se encuentra detenido preventivamente.
Los voceros revelaron que el brutal hecho se produjo en las últimas horas de la tarde del lunes pasado, cuando Miguel Esteban, de 68 años, se hallaba en el criadero de cerdos en el cual se desem peña como cuidador, el cual está situado en la calle De La Cárcova sin número, entre el río Luján y las vías del Ferrocarril General Mitre, al norte del conurbano provincial.
En dichas circunstancias, el sexagenario escuchó ruidos extraños procedentes de uno de los sectores del terreno y entonces, ante la presunción de un asalto, resolvió apode rarse de una escopeta para enfrentar a supuestos marginales. Acto seguido, Esteban logró ver a tres sujetos, que habían entrado al criadero.
Trascendió que el trabajador les gritó a los sospechosos y después efectuó, contra ellos, un disparo con el arma de fuego que empuñaba. La descarga impactó en uno de los individuos, que cayó en sangrentado.
Posteriormente, los miembros del destacamento Zelaya, en cuya jurisdicción ocurrió este incidente, conc rrieron al criadero de animales y comprobaron que el delincuente había dejado de existir a raíz de la grave dad de sus heridas. A pocos metros del occiso, los servidores públicos incautaron un cuchillo.
Los efectivos policiales también secuestraron la escopeta utilizada por Es teban, para matar al asaltante. Luego, el muerto fue identificado como Claudio Sambugeach, de 32 años. Según las autoridades judiciales, el individuo tenía antecedentes y se estima que, junto a sus cómplices, trató de apoderarse de algunos lechones que había en el criadero.
Los pesquisas detuvie ron al sexagenario de mane ra preventiva hasta tanto se determine si obró en legítima defensa, a la vez que procuran averiguar el paradero de los restantes maleantes. Intervino en la causa el doctor Gonzalo Acosta, fiscal de la Unidad Funcional Nº 3 de Pilar, dependiente del departamento judicial de San Isidro.