La Argentina es el mejor país de América del Sur para nacer y dar a luz. Así lo afirma el 14° Informe Anual de la Alianza Internacional No Gubernamental Defensora de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia Save The Children. En el ranking, el país ocupa el puesto 36, apenas tres lugares debajo de Cuba, que aparece 33ª, y sobre Costa Rica, 41ª. El primer puesto lo ocupa Finlandia y en el último se ubicó la africana República Democrática del Congo, como el peor lugar del mundo para la infancia y la maternidad.
El índice ordenó a 176 países según factores como el bienestar, la salud, la educación, la situación económica de las madres y las tasas de mortalidad materno-infantil.
Otros países de Latinoamérica quedaron más rezagados: México ocupó el lugar 49º, y Chile quedó 51º. Haití, en el puesto 164º, es la nación peor situada del continente. Otros países latinoamericanos considerados muy inseguros para la maternidad y la primera infancia son Bolivia, en el puesto 93, y Honduras, 111º. Brasil aparece recién en el puesto 78 del ranking, con un alto grado de desigualdad social.
El informe también destacó que América Latina es la región del mundo donde la mortalidad neonatal tuvo un descenso más notorio, al bajar un 58% en las últimas dos décadas. En la Argentina, Perú, Brasil, México y Guatemala se han notado los mayores progresos.
Cerca de 3 millones de bebés de todo el mundo mueren al año en el primer mes de vida, y 6,9 millones de chicos fallecen antes de cumplir los cinco años, en la mayoría de los casos, por causas prevenibles. Además, más de un millón de estos bebés mueren en su primer día de vida. Entre las causas de mortalidad se encuentran: el nacimiento prematuro en un 35%, la meningitis (13% de los casos), la neumonía (11%) y el tétanos (2%), entre otras.
Con respecto a la mortalidad materna, se informó que todos los años mueren 287 mil mujeres durante el embarazo o al momento de dar a luz. Estos decesos ocurren, en gran parte, en países no desarrollados, donde las madres y los niños no pueden acceder a los cuidados básicos de la salud.
En la Argentina, la tasa de mortalidad en el primer día es de dos por cada 1000 y de siete cada 1000 en el primer mes de vida. En Finlandia, la tasa disminuye a una muerte por cada 1000 nacimientos en el primer día, y de dos fallecimientos en el primer mes. La desigualdad se vuelve notable en el caso de la República Democrática del Congo, en donde son 17 las muertes de recién nacidos cada 1000 nacimientos, y 47 en los primeros 30 días de vida.
Una de las peores regiones en este ranking es el sudeste asiático, donde aproximadamente mueren cada año 423 mil bebés. Dar a luz allí también es peligroso, ya que anualmente mueren 83 mil mujeres durante el embarazo o el parto. En la India –donde ha habido un considerable crecimiento económico, pero las ventajas no han sido bien redistribuidas–, 309 mil bebés mueren cada año (el 29% del total global). En Bangladesh y Pakistán, en el primer día de vida mueren 28 mil y 60 mil bebés por año, respectivamente.
A modo de conclusión, el informe subrayó que los países menos afectados por la mortalidad materno-infantil son aquellos en los que se cuenta con la mejor nutrición, el mejor nivel de saneamiento y mayor acceso a la asistencia médica. Los bebés que mueren suelen pertenecer a familias con los ingresos más bajos y viven en las áreas más remotas, donde hay pocas clínicas de salud y escaso personal profesional, y a menudo pertenecen a grupos de minorías étnicas o religiosas que han afrontado las generaciones de negligencia y discriminación.




