Se decía que Héctor Tizón hubiera sido un escritor de mucha fama internacional si hubiera nacido o vivido en Buenos Aires. Sin embargo, él necesitaba del aire jujeño, más exactamente de Yala, una pequeña localidad de apenas unas cuadras a escasos kilómetros de San Salvador de Jujuy, para poder escribir así. Y hoy murió con ese aire, con el de su provincia, tras 82 años dedicados a la justicia. Hizo justicia trabajando como juez en su provincia. E hizo justicia con la literatura del interior del país, a la que con su talento, le dio un arma más para ayudar a su difusión. También fue abogado y periodista.
Su obra como escritor abarca más de 20 novelas, entre las que se destacaron Fuego en Casabindo , La casa y el viento , Luz de las crueles provincias o La belleza del mundo.
Su primer libro, A un costado de los rieles, fue publicado en México en 1960. Parte de su obra, siempre fiel a sus raíces y su lugar de origen con sus mitos e historias fue traducida al francés, inglés, ruso, polaco y alemán.
Tizón estuvo exiliado durante la dictadura militar y debió vivir mucho tiempo fuera del país y de su amada Yala, su lugar en el mundo. Antes ya había viajado mucho porque entre 1958 a 1962 fue diplomático. Vivió en México, París, Milán y Madrid.
Fuente: infonews.com