Diversas voces se alzaron ayer contra lo que consideraron un "adoctrinamiento" de niños por parte de un establecimiento escolar primario del norte de la provincia de Santa Fe. En lo que fue interpretado como un nuevo avance sobre las instituciones públicas, en una obra de teatro infantil puede verse a alumnos de segundo grado cuestionar el ahorro en dólares y vincular esa actividad con los múltiples cacerolazos que se manifestaron a lo largo de todo el país.
El hecho ocurrió en Los Amores, departamento de Vera, Santa Fe. Allí, cinco alumnos de entre 5 y 6 años protagonizan la parodia de una telenovela mexicana llamada "La que no podía amar". En la versión verense, el nombre elegido por las autoridades del colegio fue "La que no podía ahorrar (en dólares)".
Para el filósofo Alejandro Rozitchner "son prácticas abusivas. En vez de dejar al menor desarrollarse hasta llegar a ser capaz de encarnar sus acciones, se los hace actuar en un sentido que no pueden auténticamente sentir como propio".
Y agregó: "Es una concepción fascista del ser humano, propia de gobiernos autoritarios y poco respetuosos de la ley, como el actual gobierno nacional".
Claudio Chaves, profesor de Historia y Director del CENS N°5 –secundario para adultos en la ciudad de Buenos Aires–, dijo estar "de acuerdo con que los chicos teatralicen y actúen", aunque consideró errado "el guión de la obra".
"En lo que no estoy para nada de acuerdo es en el guión de la obra, absolutamente direccionado. A los chicos que participan, al público que escucha, se los orienta en una sola dirección, la del discurso kirchnerista", advirtió.
Entre los primeros que alzaron la voz para cuestionar el envío que salió a la luz esta mañana, figuró el cineasta Juan José Campanella. "Lo que esto provoca es muy complejo para 140 caracteres. Bronca, indignación sí. Pero sobre todo pena. Mucha pena", manifestó a través de su cuenta de Twitter.
En una línea similar se mostró Gustavo Iaies, director del Centro de Estudios en Políticas Públicas: "Me da tristeza. Me da la sensación de que cuando se empieza a usar la escuela para estas cuestiones partidarias se le quita el carácter de público". "Obligar a los chicos a repetir un discurso es profundamente autoritario", dijo, y añadió que, de esta forma, los pequeños quedan reducidos a "repetidores de eslóganes".
Rozitchner también recordó que "el adoctrinamiento temprano tiene una larga tradición: catequismo, boy scouts... ¡Hay quien hace socio de un club a un recién nacido y hasta le saca carnet!".
Desde un punto de vista psicoanalítico, para la especialista Sara Zusman de Arbiser es un "tema polémico" y explicó que los chicos "elaboran sus conflictos a través del juego". "En dichos juegos suelen imitar a los adultos", señaló.
La médica psicóloga experta en comportamiento de niños y adolescentes explicó que "en dicha teatralización se imita la pelea que existe actualmente entre la gente adulta en la Argentina". "Media Argentina discute contra la otra mitad", diagnosticó.
Por su parte, Chaves cuestionó el carácter extremista que se le imprimió al guión de la obra y su falta de creatividad.
"Comprar dólares es estar en contra de la Patria y está ligado a los caceroleros, porque dice ‘si la Presidenta no me deja comprar dólares, hago un cacerolazo’, es decir, tiene que ver con el discurso del kirchnerismo de que los que se manifestaron el 13S y el 8N estaban enojados porque no podían comprar dólares. Es un panfleto que no tiene nada que ver con la educación, el pensamiento o la creatividad", criticó el docente.
Para Irene Kit, presidente de la Asociación Civil Educación para Todos, el "guión es francamente sorprendente". "Apena una parodia de la musicalidad de la oralidad de los mexicanos, una resolución dramática donde se hace a niños enfrentarse con armas en la mano", señaló.
"Es bien frecuente que en los actos desaprovechemos la situación en la cual, como adultos, deberíamos movilizar la expresión personal y la opinión de los niños y niñas en relación a los motivos del acto. Los chicos memorizan frases de adultos y para adultos, y las repiten con la lógica alegría de ser protagonistas y agradar a sus maestros y familias", expresó.
Iaies, quien además es un ferviente defensor del papel de la educación pública, pronosticó que este tipo de prácticas no deberían tener influencia sobre la preparación de los niños. "Es tan burdo que no va a tener trascendencia", estimó. En una línea similar, Rozitchner cree que "no hay que hacer tremendismo con esto. La Argentina evolucionó: antes, por diferencias políticas nos matábamos, ahora suceden estas cosas menores".
En lo que además se manifestó alerta Iaies es en la función que deberían tener los adultos. "Me preocupa que no reaccionen los padres", dijo. "Está la sensación de que en la escuela puede pasar cualquier cosa y que a los chicos no los cuidan, ni los maestros, ni los padres", remarcó el especialista.
"Hay una falsa idea de algunos que creen que eso es progresista, moderno, y no entienden que vacían de sentido a la escuela", concluyó.
(Fuente: Infobae)