Philip Tarver, un vecino común de la localidad de Woking (Inglaterra), fue declarado culpable de decapitar a su madre y después guardar su cabeza en un freezer.
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SUSCRIBITEPhilip Tarver, un vecino común de la localidad de Woking (Inglaterra), fue declarado culpable de decapitar a su madre y después guardar su cabeza en un freezer.
El horrible hecho tuvo lugar en diciembre de 2019 y a partir de la sentencia de este jueves el parricida deberá pasar 19 años en prisión.
Inicialmente la noticia fue tomada con incredulidad, pero los investigadores lograron probar el atroz crimen del que fue víctima Angela Tarver, de 86 años, a manos de su propio hijo, de 47. También trascendió que el condenado había amenazado a su padre con hacerle lo mismo.
El homicida, según se supo en el juicio, permaneció toda la vida en la casa familiar y mostraba antecedentes de drogadicción. Análisis psiquiátricos determinaron que estaba en pleno uso de sus facultades cuando cometió el violento crimen.
Philip Tarver aseguró todo el tiempo ser inocente y que la noche en que se produjo el asesinato había tomado una botella de vodka y un pack de cervezas. Según su relato, al otro día del crimen, solo se dio cuenta de que la mujer había sido asesinada por los gritos de su padre.
El hombre, declarado culpable, intentó acusar del asesinato a su padre. Según su declaración, su progenitor lo amenazó con la espada tras hallar el cadáver de la mamá.
Su padre luchó con su hijo y luego salió corriendo de la casa para llamar a la policía. Cuando su padre salió del hogar, Tarver le cortó la cabeza a su madre y la puso en una caja de “Angry Birds” antes de colocarla en el freezer. Le dijo a la policía: “Lamento haberla matado. Maldita sea, debo arrepentirme de mis pecados".
Fuente: Clarín

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