domingo 5 de abril 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
caída

Era adicto y vivía en la calle; ahora es millonario

Khalil Rafati casi muere por una sobredosis y estuvo preso. Pero hoy tiene una cadena comercial y escribió un libro.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Khalil Rafati estuvo a punto de morir en 2001. Vivía en la calle, era drogadicto y una sobredosis de heroína en una fiesta de Malibú casi le cuesta la vida. Tocó fondo y pasó dos años en la cárcel. Se esforzó para salir de ese agujero y cambiar su vida por completo. Quince años más tarde, Khalil es un millonario hombre de negocios gracias al éxito de sus zumos caseros.

En la década del 90 se trasladó a Los Ángeles para llevar un negocio de venta de automóviles. Las drogas se cruzaron en su camino y lo perdió todo. Pero pudo desintoxicarse y triunfar en los negocios.

Su historia se convirtió en un libro: ‘I forgot to die’ (‘Se me olvidó morir’). Con esta obra pretende ayudar a otros que hayan perdido la esperanza de triunfar, como le pasó a él cuando consumía heroína. "Yo toqué el fondo de los fondos, no podía llegar más abajo”, comenta el protagonista en una entrevista con The New York Times.

El hombre cuenta que en el 2003 fue cuando peor la pasó. Tenía 33 años, pesaba 49 kilos y vivía en la calle, perdido en la heroína y la cocaína, sin un lugar a dónde ir: "Me sentía siempre agotado, sin energía. La depresión era diaria, no podía salir", cuenta.


Pero un día un viejo amigo lo empezó a alejar de las drogas y así fue que fundó Riviera, un centro de transición para drogadictos y alcohólicos. Sin embargo, el momento en que realmente cambió las cosas fue cuando un amigo lo introdujo en el mundo de los "zumos y superalimentos". Poco después comenzó a hacer sus propios batidos y a venderlos: "Los hacía para fortalecer a los pacientes", explica. Y agrega: "Así les daba un poco de la fuerza que tanto necesitaban".

Pero estos batidos no solo eran buenos para sus pacientes, eran tan deliciosos que los residentes de todo Malibú comenzaron a comprarlos. "Así que mucha gente iba al centro de recuperación solo para disfrutar de uno de mis batidos", comenta. "Incluso llegó a ser un poco raro, ya que muchas de esas personas no eran parte del programa". 

Al ver que tenía un gran producto entre las manos, Rafati se atrevió a pedir un préstamo bancario para abrir su propio negocio. Con trabajo, ilusión y dedicación fue expandiendo su emprendimiento hasta tener su propia cadena, SunLife Organics, con seis locales en Los Ángeles.

Para seguir ayudando a la gente que quiere salir del mundo de las drogas, Khalil Rafati contrata en sus locales a personas que están en la situación por la que él pasó antes.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
houston, tenemos un problema : el insolito suceso de outlook durante la mision artemis ii

Las Más Leídas

Así quedó el Fiat Duna tras el impacto del camión.
El bullying en primera persona: el caso Florencia Merino, a 13 años del ataque que le cambió la vida para siempre video
Jorge Escobar en el Liceo Militar en Mendoza y Marcelo Orrego junto a su madre en el Colegio Don Bosco.
Récord criminal: salió del penal, amenazó a un policía y vuelve a prisión con condena de 3 años por un brutal asalto en Rivadavia
Dieron a conocer la identidad de la mujer que murió en el trágico siniestro de Ruta 40

Te Puede Interesar