Momentos icónicos e insólitos nos ha brindado la televisión argentina durante muchos años, y parece que las sorpresas nunca acabarán. Este miércoles un suceso impensado se transmitió en vivo y en directo, involucró a un movilero, un kiosco de drogas, investigación policial y un escándalo que nadie puede explicar.
En miércoles por la mañana, mientras se transmitía el programa Desayuno Americano, por América, el movilero Fabián Rubino estaba saliendo desde exteriores haciendo referencia a una serie de denuncias que habían hecho vecinos de Once por una casa en la que se vendían drogas. “El Bunker del horror” le habían puesto los vecinos al lugar. Tras tomar conocimiento, Rubino se dedicó hasta el lugar, con el objetivo de demostrar que las denuncias eran ciertas.
“Voy a ver si se puede comprar”, dijo, mientras se dirigía hacia el lugar señalado para la transacción. Con la cámara que lo seguía de atrás, golpeó la puerta, y compró. En cuestión de segundos, Rubino regresó a la calle con la droga en la mano y reestableció el contacto con el piso, donde no salían del asombro por el momento que habían estado viendo.
Con esta prueba, desde el piso explicaron los pasos a seguir para la intervención de la fiscalía. Cristian Poletti, abogado penalista, llamó al 911 y pidió que un móvil policial se dirigiera a la zona. “Esto es lo que se llama un delito experimental, la doctrina entiende que el fin es mostrarlo”, explicó el abogado, aclarando que el periodista no había cometido un ilícito. “Para que no se constituya un delito, es que analicen lo que le dieron a Fabián y sea otra cosa”, agregó Gustavo Grabia.
Mira el momento en el que compra la droga
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Una vez que el móvil llegó al lugar, confirmaron que la sustancia que había comprado el movilero se trataba de lo que popularmente se denomina “merca”. “Me van a llevar a la seccional para formular declaración y no sé cómo sigue. Les mando un beso grande”, señaló el cronista, y abandonó el móvil mientras era trasladado en una patrulla.
Pero eso no fue todo. Las novedades se dieron en el transcurso de la jornada, cuando Agentes de la Policía de la Ciudad realizaron un allanamiento en el domicilio donde habían vendido la droga, en el barrio de Balvanera, en la zona de Once. El operativo fue en horas de la noche del miércoles por persona de la División Antidrogas Norte y agentes del Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad.
Tras el revuelo generado y las horas en la comisaría testificando, Rubino habló con varios medios y portales de Buenos Aires sobre la situación que protagonizó, reconociendo que de cierta manera había sido imprudente, pero que se trató de “periodismo puro”.
En dialogo con un programa de América, dijo: “Yo trato de hacer periodismo, más de 30 años haciendo periodismo. Y lo que traté de hacer es periodismo puro. Quizás un poco más arriesgado de lo que hago siempre, porque de todas maneras traté de comprobar si lo que denunciaban los vecinos era cierto. Yo no estaba jugando al policía y al ladrón, estaba tratando de comprobar si eso era cierto”.
Rubino se mostró arrepentido y expresó que no volvería a repetir la escena. “No creo que haya otra vez, estas cosas se hacen una sola vez en la vida. Yo traté de hacer periodismo, nada más que eso”, insistió.
En dialogo con Perfil, comentó que no era la primera vez que iba a la zona donde había comprado la droga. Hace dos meses atrás estuvo con los vecinos que denunciaban el bunker. “Ahora volvieron los vecinos a denunciarlo y nosotros volvimos a ir. Los mismos vecinos estaban ahí frente a la puerta, vimos que podríamos estar frente a un delito, vimos entrar a dos flacos, y pensé '¿por qué no entramos nosotros?'”.
Cabe destacar que el notero no quedó imputado ni involucrado en la causa por la compra de estupefacientes.