La detención del cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, Nahuel Gallo, por parte del gobierno de Nicolás Maduro, generó un clima de máxima tensión entre Argentina y Venezuela. El gendarme de 33 años fue capturado hace casi dos semanas. Venía desde Colombia, señalaron desde su entorno, para visitar a su pareja y a su hijo de dos años en Puerto La Cruz, en el oriente venezolano.
En las últimas horas, el gendarme pudo establecer un primer contacto indirecto con su familia. Según Kevin Gallo, hermano del detenido, se le entregó una carta a Nahuel en la que le transmitieron apoyo y noticias sobre su hijo. "Queríamos que supiera que todos estamos bien y que su hijo está muy bien", señaló Kevin a Clarín.
No obstante, desde Venezuela se persiste en justificar la detención bajo acusaciones infundadas.
Maduro y sus funcionarios refuerzan falsas acusaciones
El canciller del gobierno bolivariano, Yván Gil, calificó al gendarme como un "terrorista infiltrado". Además, acusó al gobierno argentino de "introducir elementos violentos" en territorio venezolano. Gil afirmó que Gallo "ha dejado pruebas físicas que lo comprometen" y que está siendo procesado bajo el supuesto respeto al estado de derecho.
Por su parte, Diosdado Cabello, ministro del Interior de Venezuela, aseguró que el gendarme tenía como objetivo liberar a opositores asilados en la embajada argentina en Caracas. Estas acusaciones fueron rápidamente desmentidas por la pareja de Gallo, María Gómez.
Reacciones en Argentina: denuncia de Milei y silencio oficial
El presidente argentino, Javier Milei, calificó la detención como un "secuestro ilegal" durante el acto de egreso del Colegio Militar en Buenos Aires. "Gallo fue detenido por las fuerzas de seguridad a cargo del dictador criminal Nicolás Maduro por el único delito de visitar a su pareja y su hijo", expresó Milei.