Editorial

La mejor de todas

Adriana García Nieto fue proclamada por el nuevo hombre fuerte de Tribunales, Eduardo Quattropani, como la mejor presidenta de la Corte entre todos los que vio. Internas y motivos.
sábado, 27 de febrero de 2021 · 10:49

Luchó contrareloj y al final pudo colocarse la cucarda. Adriana García Nieto sabía desde que comenzó su presidencia que tendría punto final el último día hábil de febrero, y por eso apretó el acelerador para ser ella quien finalmente instrumente el drástico cambio en la Justicia que es el sistema acusatorio.

No importa si en el medio debió apurar alguna mudanza, quedaran algunos cables sueltos en los edificios alquilados para semejante movida, que hubiese que movilizar al extremo las designaciones de fiscales y otros funcionarios, que el nombramiento de personal en el apuro resultara igualmente discrecional como todos los anteriores.

Su obsesión era ser ella quien cortara la cinta para poner en marcha antes de irse un sistema que viene siendo largamente demorado por motivos surtidos. Como diera lugar, si hiciera falta con remiendos y mostrando el látigo para evitar demoras, antes del 1 de marzo.

Y así ocurrió: apretó el acelerador y mudó de apuro a todos los juzgados civiles al nuevo anexo de la calle Jujuy, donde muchos abogados y empleados se quejan por los remiendos. Y dejó todo el edificio de la 25 de Mayo para el fuero penal, donde ahora el Ministerio Público es el que levanta la mano de un protagonismo excluyente de los casos de mayor relevancia por su impacto en la provincia.

Lo que equivale a decir que será el máximo responsable de los fiscales, Eduardo Quattropani, el pivote esencial sobre el que descansarán los ojos públicos. Serán sus subalternos fiscales en todas las jerarquías –correccionales, de instrucción, de cámara- los que llevarán adelante las investigaciones penales que hasta ahora encaminaban los jueces.

Ellos pedirán pericias a los ahora jueces de garantías, pedirán detenciones, ordenarán medidas de todo tipo. Funciones que sumarán a las históricas de los fiscales, la representación de la sociedad en cada proceso. Y al manejo que hasta ahora dispone en la conducción del flamante fuero de Flagracia, que concentra el chiquitaje de los casos cotidianos, desde ya sumamente incordiosos para la sociedad.

Así como concentrará funciones en sus espaldas, también pesará la contraparte: concretar efectivamente el demorado y esperado cambio en el sistema, sin tirar la pelota a la tribuna. Más rápida, expeditiva, sin miles de causas sin sentencia como ahora.

Por ese motivo es que Quattropani será, luego de la presurosa acción de la cortista García Nieto en montar el nuevo sistema, el hombre que concentra mayor poder en sus funciones de toda la justicia sanjuanina. Ya no tendrá que ocuparse de su clásico de toda la vida, las viejas rencillas con los eternos cortistas de la gestión anterior, sus pares de entonces en jerarquía. A los que califica sin atenuantes como causantes de la “muerte cerebral” el Poder Judicial en aquellos años. Fuerte.

 

 

Ya no son pares Quattropani y los integrantes de la mesa redonda de la Corte. Éstos últimos son un cuerpo de 5 miembros y miradas disímiles, internas furiosas, pases de factura brutales. Entre los cuales debe comprenderse la frase de Quattropani la semana pasada en Diario de Cuyo entronizando a la única dama del cuerpo como la mejor sin discusiones.

Quedará como un mal recuerdo para él cuando insinuó en público la posibilidad de irse como fiscal General y postular a la Corte. Se habría licuado en una mesa a la que considera –él y muchos otros, entre ellos este periodista- de inoperante. Y se habría perdido el momento de gloria del Ministerio Público por encima de toda la estructura en lo operativo, justamente éste que se inicia.

Ese nuevo estrellato ha traido problemas de cartel en el sistema de equilibrios del Poder Judicial. Son tan evidentes que han saltado el furioso off de record para ser aceptados con tranquilidad por sus integrantes como algo natural. La propia García Nieto sostiene a grabador prendido que con su colega Guillermo De Sanctis “tenemos diferencias”. Si en on aceptan ese tono, fácil es imaginarse lo que se maneja cuando se apaga la luz.

No es correcto limitar al terreno de lo privado, y por lo tanto ajeno al interés público, a las enemistades entre dos integrantes del máximo tribunal de justicia de la provincia. Lo mismo ocurriría con cualquier intento de diluir el interés general sobre la relación entre el Presidente de la Nación y su vice –por citar apenas un caso-, un asunto del que habla el país entero 24x7. Absurdo.

Y menos si esas “diferencias” no nacieron, precisamente, porque a uno sea de Racing y la otra Boca. No parece el caso. Peor aún, parece haberse despertado con furia como consecuencia de la exploración de la glándula del ego, siempre la peor consejera. Y la salutación al personal en la que el editor metió la cola e incluyó escasos segundos de protagonismo de De Sanctis a los ojos del ex diputado, en plena presidencia de García Nieto. Ardió Troya, sobre un fuego que ya existía, lógicamente.

Ahora acaba de terminar la presidencia de García Nieto con la medalla calzada del sistema acusatorio que eleva de jerarquía al Ministerio Público de Quattropani. Quien también mantenía y mantiene asperezas con De Sanctis anteriores incluso a la designación de García Nieto como cortista. Y con quien han conformado un tándem de buena sintonía.

La despedida de “Jimmy” a la única cortista mujer no se quedó corta en halagos: “Tenemos un buen diálogo y no tengo problema en decir que, en todos los años que llevo acá, la mejor presidencia de la Corte fue la de Adriana García Nieto”. Y eso que el fiscal no es un recién llegado, ya enfila para cumplir las 3 décadas en el cargo.

Sostiene en esa entrevista con Diario de Cuyo que “la presidente de la Corte ha sido muy generosa en la provisión de personal”, desde donde se zambulle a la calificación como la mejor que haya visto pasar. En las dos dimensiones de designaciones ha sido generosa la Corte a cargo de García Nieto: la de los fiscales y ayudantes, que en una cantidad de 40 fueron incorporados en la última sesión del año pasado en Diputados; y la de personal que se sumará a esas nuevas unidades fiscales.

No termina esta historia con el reciente cambio de conducción de la Corte luego de que García Nieto se llevara el galardón y dejara a Quattropani en el medio de los flashes. Continuará con la misma lógica: una puja de tensiones, no exenta de malos tragos o zancadillas.

Hay un manojo de atribuciones que aún conserva la Corte en la marcha de los procesos, detalles pero que pueden convertirse en obstáculos para las investigaciones: gastos, viáticos, recursos económicos como alquileres. O el manejo del laboratorio, que el fiscal quiere que la Corte se lo delegue. Deberá buscar alianzas internas, por eso su tándem con García Nieto debe seguir funcionando aceitadamente.

Habrá, incluso en la Corte, alguno al que no le disgustaría que a Jimmy no le vaya bien por aquella frase. Victoria, Olivares Yapur y Lima recién llegan, no tienen por qué sentirse incluidos en la comparación de casi 3 décadas de presidentes. Queda uno solo. Si, De Sanctis, que volverá a comandar el cuerpo recién dentro de 3 años.

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