La vitivinicultura sanjuanina recibió una excelente noticia esta mañana. El ministro de Producción y Desarrollo Económico de San Juan, Ariel Lucero, confirmó que el Ministerio de Economía de la Nación mandará a San Juan 900 millones de pesos para poder realizar la campaña de combate de la Lobesia Botrana o polilla de la vid, la principal plaga que ataca a los viñedos sanjuaninos.
El presupuesto nacional destinado a San Juan es 113% superior al del año pasado que fue de 423 millones de pesos, y permitirá la compra de insumos para la lucha contra la plaga que se da en el marco del Programa de Control y Erradicación de la Plaga Lobesia Botrana.
En agosto es la fecha ideal para iniciar el operativo y por eso es oportuna la confirmación del desembolso. “Eso nos asegura poder darle continuidad a los programas sanitarios. Si no pudiéramos hacer los tratamientos, las aplicaciones de insecticidas y los vuelos de combate, la plaga se despierta”, señaló Lucero. Agregó que el objetivo de las autoridades es seguir teniendo la plaga por debajo de los niveles de daño económico que afecta a los cultivos.
De acuerdo al programa nacional contra la Lobesia, las acciones empiezan en agosto con el reparto de productos insecticidas a los productores, para que ellos mismos realicen aplicaciones directas en las fincas. Luego, se determina cuando empieza el primer vuelo del insecto para sacar a volar los aviones. Las aplicaciones aéreas se realizan en los principales departamentos vitivinícolas de la provincia.
El año pasado la campaña para combatir la Lobesia cubrió unas 35.000 hectáreas de viñedos, es decir, el 80% del total de la superficie vitivinícola sanjuanina.
La Lobesia Botrana es una polilla que se alimenta de las bayas verdes y las uvas maduras, y produce directos en el cultivo: cuando no se toman las medidas de control adecuadas, puede afectar hasta un 80% de la producción, con graves consecuencias económicas.
San Juan fue libre de la plaga hasta que en el año 2011 fue introducida desde la provincia de Mendoza, según se estima, por medio de camiones de traslado de uvas. Desde ese momento comenzaron a aplicarse una serie de fitosanitarias que son reguladas por el SENASA. En la actualidad, las únicas zonas libres de la plaga son los departamentos alejados de Calingasta, Iglesia y Jáchal.