Es una historia que se repite todos los años, pero no por eso deja de sorprender. Es que mientras a los viñateros sanjuaninos les pagan unos $400 por kilo de uva para consumo en fresco, ese mismo racimo en verdulerías de Buenos Aires se vende al público a $8.000 el kilo.
Ese es el caso de las uvas rosadas y la diferencia que hay entre lo que recibe el productor y una verdulería en la capital del país es de 1900%. Para las blancas, la relación es parecida: el kilo de uva al viñatero es de $500 y en Buenos Aires se vende a $9.500.
“Es lo de siempre, los intermediarios son los que encarecen el producto”, dijo Eduardo Garcés, desde la Federación de Viñateros. “Y el viñatero necesita todo un año con inclemencias climáticas, con el lomo al sol, podando, desinfectando para poder tener la uva”, se quejó.
"Sé que el tipo que bajaba la caja o cajón de uva, del camión y la llevaba al puesto de venta le pagaban más que lo que recibe el productor por la uva que va adentro", dijo Eduardo Garcés, de la Federación de Viñateros. "Sé que el tipo que bajaba la caja o cajón de uva, del camión y la llevaba al puesto de venta le pagaban más que lo que recibe el productor por la uva que va adentro", dijo Eduardo Garcés, de la Federación de Viñateros.
Para Garcés, si bien el gobierno de Milei pregona la libertad, opinó que se debería seguir el ejemplo de Francia donde un supermercado no puede vender a más del 5% del precio que se le paga al productor.
Por su parte, Juan José Ramos, presidente de la Asociación de Viñateros; analizó que con esos precios pagados al productor la uva en góndola en los hiper de Buenos Aires debería estar entre $2.000 y $2.500 pesos el kilo. "Con un valor de $8.000, muy pocos pueden consumirla y elegirán otra fruta de menor valor, máximo teniendo en cuanta la tremenda caída del poder adquisitivo de la población. Se desalienta el consumo y en consecuencia tampoco el productor podrá vender su producción y la tendrá que destinar a un producto de menor precio, ya sea pasa o mosto", dijo el productor.
San Juan es la única provincia en el país que ya empezó a cosechar uvas, ya que el clima cálido y el sol hace que las variedades de mesa o para consumo en fresco estén antes que en otras regiones vitivinícolas.
Normalmente la brecha entre lo que reciben los productores, y lo que paga el consumidor es un tema que amarga a las economias regionales, y se repite habitualmente tanto en frutas como en las verduras.
Incluso hay un área dentro del sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que lo estudia mensualmente a través del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD).
El último informe corresponde a noviembre e informa que los precios de un listado de 19 frutas y hortalizas se multiplicaron por 3,4 veces del campo (origen) a la góndola (destino). Es decir, el consumidor pagó $3,4 por cada $1 que recibió el productor. En el ejemplo de la uva sanjuanino la diferencia es abismal, ya que el consumidor paga 20 veces más. Un dato a tener en cuenta es que como la uva es estacional, no entró en este cálculo.
Según el IPOD, la participación del productor explicó el 26,9% de los precios de venta final, mejorando en un 2,6% con relación a octubre. La mayor participación la tuvieron los productores de huevos (47,7%), mientras que la menor fue para los de cebolla (12,4%) —al igual que para los de zapallito.
Los productos con más brechas
La cebolla (8,1 veces), el zapallito (8,1), la pera (7,4), la manzana roja (7,4) y el limón (7,2), fueron los cinco productos que presentaron mayor diferencia entre los precios de origen y destino.
La cebolla y el zapallito fueron los agroalimentos con mayor brecha entre el productor y el consumidor. Ambos presentaron subas en los dos extremos de la cadena de valor: 6,3% y 10% (origen), mientras que en destino se incrementaron en un 19,8% y 35,7%, respectivamente.
El mismo comportamiento presentaron las frutas de pepita, cuyos precios aumentaron en origen y en destino. En el caso de la pera, se registró una suba del 4,7% en los precios al productor, mientras que al consumidor se incrementaron un 27,1%. Los precios de la manzana roja, por su parte, se incrementaron 3,1% (origen) y 17,7% (destino).
Por último, el limón, con un aumento del 22,7% al productor —por disminución de oferta— y un 33,7% en góndola.
En el otro extremo, el producto que presentó menor diferencia entre el precio que recibió el productor y el que pagó el consumidor es la frutilla que subió 3,6% en origen y 36% en destino, ubicándose dentro de los productos con menor brecha IPOD mensual.