Este martes Argentina consiguió un acuerdo histórico con acreedores privados de la deuda externa y el optimismo se extendió en mercados internacionales y también locales. En San Juan las buenas noticias pueden convertirse en proyectos concretos que cobren vida gracias al impulso de buena imagen internacional del país y por lo tanto la provincia.
Es que hasta el momento la situación de la deuda externa había frenado algunas líneas crediticias que estaban pendientes y eso afectó proyectos productivos y estratégicos de San Juan. Sobre todo los que se habían negociado con organismos crediticios internacionales como el BID, que con la provincia tenía una buena relación y había iniciado tratativas en varios puntos.
Sin dudas el proyecto insignia con financiamiento aceptado del Banco Interamericano de Desarrollo en San Juan es el Túnel de Agua Negra. La obra vial consiguió los fondos hace años, pero luego quedó frenado en parte por la deuda externa, pero también por la falta de impulso del otro lado de la Cordillera de los Andes, en la gestión de Sebastián Piñera.
Pero el mega proyecto binacional no es el único que se vio complicado por las dudas internacionales sobre la capacidad argentina de pago, que quedaron en parte saldadas gracias al acuerdo con bonistas que logró Nación, con Martín Guzmán a la cabeza. Andrés Díaz Cano, ministro de Producción de San Juan, explicó que en la actualidad hay líneas crediticias del BID funcionando en la provincia que impulsan obras claves, como la que se está realizando en el Canal Benavidez, pero gracias a la actual situación se podría volver a poner en marcha otros proyectos que quedaron frenados.
La mirada de la provincia está ahora puesta en obras estructurales, a un plazo más corto que por ejemplo el Túnel de Agua Negra, y que serían un impulso al trabajo y el auto abastecimiento clave en la pospandemia. Diaz Cano puso dos ejemplos, que ya tienen proyecto, de lo que podría llevarse a las oficinas del BID u otros organismos crediticios internacionales: la planta de tomate y una lechería.
Ambos tienen en común que potencial la capacidad de San Juan de procesar sus materias primas y darle valor agregado a los alimentos y que además estaban en bandeja para que la Provincia se hiciera cargo de la construcción y puesta en marcha. Esta estrategia de pago local se frenó por la pandemia y los gastos que tuvo que asumir San Juan e incluso la planta de tomate iban a intentar que fuera pagada con fondos Nacionales. Ahora, con una nueva apertura de los mercados financieros internacionales esto podría ser pagado con mayores facilidades.