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Los viñateros sanjuaninos esperaron años por una temporada como esta y llegó el coronavirus, ¿para arruinarlo?

El sector vitivínicola arrastra una crisis casi histórica y en febrero de este año todo parecía indicar que la naturaleza y los mercados habían coordinado esfuerzos para destrabar el nudo del stock vínico y la caída de ventas. Ahora, un informe de las ventas en abril definió un poco más el panorama.
viernes, 8 de mayo de 2020 · 07:02

El 2020 empezó como el año que desde hace casi 20 años los viñateros y buena parte del sector vitivinícola estaban esperando. Tras una crisis histórica que desembocó en sobrestock vínico, precios bajos para los productores y caída en las ventas, los planetas parecían haberse alineado para una posible salida adelante del sector hasta marzo, pero justo en ese momento llegó lo que nadie esperaba: una pandemia que empezó en China y en pocos meses paralizó el mundo. La preocupación por un posible efecto adverso por la retracción de mercados era la preocupación y la gran duda del sector. 

Pero la respuesta podría empezar a delinearse con el último informe del INV, donde quedó en claro que abril fue un excelente mes para el sector, al menos en cuanto a exportaciones, a pesar de todo lo que está pasando. El aumento de las ventas al exterior de vino fue del 36,6%, un número muy bueno que palidece contra el mejor: las ventas de vino a granel de color aumentaron un 172,9%. Estos números se suman a otros muy buenos del primer trimestre del 2020 y dan como resultado que en los primeros cuatro meses del año las exportaciones crecieron un 59,3% con respecto a 2019. El mosto también mejoró su performance en un 17%, según el mismo informe. 

El mercado externo y una cosecha soñados 

Para entender lo que sucede hoy por hoy con la vitivinicultura argentina hay que tener en cuenta que en el país, desde hace décadas, el consumo de vino tanto del mercado interno como las exportaciones han caído de forma casi constante. En 2001 a 2003, con la crisis histórica el sector sufrió profundamente y luego, en 2015, cuando todavía no se recuperaban las ventas, llegó el sobre stock vínico. Es que durante los siguientes años las políticas cambiarias y la reducción del consumo de vino tanto en el interior como en el exterior hicieron que en su peor momento se almacenaran dos cosechas completas que los productores no lograban vender. El Estado intervino para regular el mercado, nació la COVIAR, pero incluso cuando hubo una oportunidad de revertir la situación, la mala cosecha de 2017, la decisión política de dejar que se importara vino desde Chile volvió a dejar en malas condiciones al negocio. 

Los viñateros sanjuaninos, y también los de otras provincias, han pasado los últimos años reclamando medidas para poder eliminar estos excedentes y mejorar el precio. Disminuir la producción de vinos, (para lo cual año a año San Juan y Mendoza, las principales productoras acuerdan un mínimo de uvas que deben destinarse a otros productos), atrasar la liberación de la cosecha para que las embotelladoras comercialicen la producción de años anteriores e incentivar las exportaciones y consumo interno, rol este último que debía cumplir la COVIAR con resultados que han dejado a pocos productores contentos. 

Algunas de estas condiciones parecían haberse cumplido, al menos bajo la óptica de los productores. Es que la cosecha 2020, que terminó hace unos días, fue especialmente baja. San Juan cosechó un 23% menos que en 2019 y esto podría parecer una mala noticia, pero al sector vitivinícola no le viene nada mal una merca en la cantidad de uva, sobre todo si, como en este caso, fue una vendimia considerada saludable, que produjo menos por el calor y la sequía, pero que también necesitó menos gasto en sanear problemas de hongos o enfermedades que producen la lluvia. Esto significa que se cosechó menos pero también los gastos fueron bajos y por lo tanto la ganancia no dejaría en malas condiciones al productor. 

El resto de las provincias vitivinícolas argentinas también tuvieron una cosecha baja, en total calculan una caída del 20% en la producción durante esta temporada. Esto podría ser un problema si el resto del mundo tuviera mucho producto para ofrecer, pero tanto los países europeos, los de Oceanía y Estados Unidos tuvieron cosechas pobres, por lo que aquellos que quieren llevar vino a las mesas deberán recurrir incluso a las cosechas bajas como la de Argentina. Esto parece haber quedado demostrado en los números de exportación de abril, donde el mundo, a pesar de la crisis por la pandemia, aumentó la cantidad de compras realizadas al país. 

En cuanto al efecto coronavirus en el negocio vitivinícola mundial, España e Italia son dos de los principales productores de vino europeos y también son dos de los más afectados por la pandemia. Está por verse cómo la vendimia 2020 de estos países, que es en octubre, se verá afectada por las particulares condiciones internacionales. 

Medidas políticas, el último empujón que piden los productores

Si el año venía siendo el soñado y en materia económica no retrocedió por el coronavirus, donde sí se vieron los efectos fue en las medidas políticas que esperaban los viñateros para este año. Es que con el cambio de Gobierno Nacional los productores locales habían empezado a ilusionarse con tener finalmente el apoyo que les faltaba para revertir la situación. Según contó Juan José Ramos, de la Federación de Viñateros de San Juan, durante los primeros meses habían tenido reuniones auspiciosas y en marzo, justo antes de que empezara la cuarentena, lograron encontrarse en la misma sala con el gobernador de San Juan y con el ministro Luis Basterra, a cargo de Agricultura de la Nación y allí solicitaron que se corriera la fecha de liberación de vinos. 

Este último paso, según Ramos, es otra pieza clave para que el 2020 se convierta en un año bisagra para los vitivinícolas, ya que terminaría con el stock de vinos que todavía se están vendiendo y son del año 2019 y empujaría para el próximo año los precios de la uva y del vino al por mayor. "Yo creo que si los vinos se liberan en agosto en lugar de junio, con una propuesta escalonada, podríamos empezar a hablar de una reactivación, de que se revalorice la cadena productiva", opinó el viñatero. 

Lamentablemente la urgencia por la pandemia se postergó todas las conversaciones que estaban previstas, pero para Ramos el momento de retomarlas podría ser pronto y confía en que esta vez, después de años de pedirlo, la respuesta de las autoridades nacionales sería finalmente positiva. 

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