En el mercado inmobiliario, las casas localizadas en zonas céntricas terminan siendo vendidas a un precio que resulta más bajo al deseado por sus propietarios. Esto se debe a que las construcciones tienen demasiada antigüedad o no cumplen con ciertos criterios de funcionalidad para los cuales fueron creadas.
Vivir en el centro ya no es un anhelo como antes y vender una propiedad céntrica es todo un dilema en la actualidad. Esteban Costela, presidente del Colegio Inmobiliario de San Juan, contó a Tiempo de San Juan que muchas de las casas terminan siendo depreciadas, porque ya no cumplen con el propósito inicial determinado al momento de su construcción. “Al realizar una tasación, el profesional calcula primero el valor del inmueble como si fuera nuevo y luego aplica descuentos. Uno de ellos es la funcionalidad, que se refiere a si la propiedad cumple hoy la función para la cual fue creada”, señaló. También se aplica una reducción por antigüedad ya que, según el experto, una vivienda de 50 años no puede valer lo mismo que una nueva porque las necesidades de habitabilidad han cambiado.
“Debido a que ya no son atractivas para vivir, estas propiedades terminan siendo funcionales únicamente para comercios, clínicas, estudios jurídicos o inversión, lo que altera su valor de mercado”, continuó explicando Costela.
Otro ítem que termina produciendo un disvalor en las propiedades son los costos de demolición que puede llegar a afrontar el comprador. En este sentido, el dirigente explicó que, en ciertos casos, es más valioso un terreno baldío que uno con una casa vieja, ya que el comprador (generalmente un inversor o constructor) debe enfrentar el gasto de demoler la estructura para "dejar el terreno libre”. Aclaró que la ubicación de un inmueble no garantiza un valor elevado del mismo, sino que se deben tener en cuenta otros puntos como el estado de la propiedad, la antigüedad y la funcionalidad. “Inclusive poniéndole un precio justo de mercado, cuesta venderla”, agregó.
Escenario del mercado en la actualidad
Costela aseguró que, luego de un cierre de año anterior complejo debido a las elecciones legislativas nacionales y el endurecimiento de requisitos bancarios de los créditos hipotecarios, desde el sector hay fuertes expectativas por el incremento de consultas. “Actualmente se están cerrando ventas que fueron reservadas hace dos o tres meses, especialmente aquellas vinculadas a créditos hipotecarios, debido a los tiempos administrativos que estos requieren”, indicó.
El auge de los créditos hipotecarios ha sido uno de los factores que impulsó el mercado inmobiliario en los últimos años y creen que a lo largo del 2026 seguirá teniendo impacto en el ámbito. No solamente alienta la concreción de operaciones, sino también que promueve un efecto multiplicador en la economía. “Una venta por crédito hipotecario te genera entre una y dos operaciones más encadenadas. Esto es positivo porque, una vez que el vendedor cobra, tiene el dinero disponible y va a realizar otra inversión"