El sector vitivinícola argentino festejaron en enero y febrero un aumento en las ventas que presagiaba mejoras para una industria tambaleante. Pero apenas pudieron capitalizar esas buenas, aunque modestas, noticias, porque la pandemia de coronavirus llegó a arrasar con buena parte de los actores de la economía.
Según un informe de la COVIAR, publicado este lunes, habría entre un 30 y 35% de caída en las ventas, solo en marzo y en abril la cosa podría ponerse peor. Esto en cuanto al consumo interno, pero las exportaciones, que habían traído las buenas noticias a principio de año, quedaron frenadas y los pagos se atrasan. Toda la recuperación que habían conseguido quedó neutralizada en el último mes y medio, al menos según los cálculos de la Cámara de Bodegueros de San Juan.
El sector vitivinícola fue uno de los exceptuados y pudo seguir trabajando, incluso recientemente terminó la cosecha y las bodegas locales se encuentra en proceso de elaboración. El mayor problema que enfrentan ahora es la caída en las ventas, que todavía no tiene números oficiales pero que la corporación calculó de forma aproximada en un comunicado que envió a Nación pidiendo apoyo al gobierno.
Según la COVIAR, las ventas generales de embotellado y granel cayeron alrededor de un 5% durante marzo. Pero el golpe mayor fue para el sector denominado a botella abierta: el enoturismo en las bodegas y la venta a los gastronómicos. En el país el cálculo es de una baja del 30% y en la provincia de San Juan sería similar.
En la provincia el problema mayor que ve Mario Pulenta, presidente de la Cámara de Bodegueros, es que el grueso de las bodegas que se dedican a la venta a turistas son pequeñas y medianas empresas, que abren sus puertas y tienen infraestructura preparada para recibir turistas, descorchar en el lugar y también vender algunas botellas en el mismo lugar. Un ejemplo de esto es la bodega de Miguel Más, que se dedica a los vinos y sobre todo champagne orgánico en Pocito.
"Al frenarse por completo el tema turístico tenemos un 80% menos de ventas, porque el 20% restante son clientes fieles a los que les mandamos a todo el país. La gente que habíamos contratado para el restaurante gourmet y las recorridas ahora los hemos puesto a trabajar en la parte productiva, pero no tenemos trabajo para todo el año y no sabemos cuánto tiempo más vamos a poder seguir así", explicó Más. Por ahora, la solución que han encontrado es la venta de toda otra línea de productos alimenticios orgánicos, como aceto, conservas, salsa y otros productos, pero de estos también tienen ventas bajas.
La champañera y bodega de Más contaban con la ventaja de que ya tenían una página web y estaban habituados a hacer envíos, pero no todas las empresas sanjuaninas están en la misma situación. Pulenta explicó que están preocupados porque entre pagar los costos de la producción y la baja de las ventas, son pocos los que cuentan con la espalda como para invertir en un negocio de venta a domicilio. "En estas circunstancias, cualquier ayuda de Nación o Provincia son fundamentales, además de facilidades en el pago de energía e impuestos, porque no estamos en condiciones de afrontar esto", explicó el bodeguero.
La COVIAR y un pedido de apoyo que hace ruido
La Corporación Vitivinícola Argentina se hizo eco este lunes de un pedido que viene haciendo todo el sector en el país: ayuda para poder afrontar esta crisis teniendo en cuenta que llevan años sufriendo problemas. Pero hizo ruido en el sector cuando hace cerca de 10 días la institución aumentó un 30% la cuota que le cobra a los socios bodegueros.
"En este momento no es apropiado ningún aumento de ninguna característica", opinó Pulenta y agregó que "hay bodegas que están viendo cómo pueden sobrevivir". Cuando se conoció esta medida de la COVIAR incluso el vicegobernador de Mendoza salió al cruce y pidió que retrotrayeran el aumento, algo que todavía no hay sucedido.