La primera gran reunión del G-20 de 2018 está marcada por la tensión entre EE UU, China y la UE por el riesgo de guerra comercial ante la decisión de Donald Trump de establecer aranceles del 25% y 10% sobre el acero y aluminio. El secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, se enfrentó en Buenos Aires a la unidad de prácticamente todos los demás miembros que presionaban para que EE UU no apruebe estos aranceles. Varios países intentaban incluir un mensaje contra las políticas unilaterales que frenan el crecimiento.
La tensión entre las grandes potencias en el G-20 se compensaba este lunes con un claro acuerdo sobre la situación de Venezuela que servirá como una presión añadida al régimen de Nicolás Maduro. Un grupo de 15 países, entre los que estaba EE UU, Japón, los cinco grandes europeos, España incluido, Argentina, Perú, Colombia, Chile y Paraguay, se reunió para debatir medidas contra Maduro y aprobó proponer al FMI que instaure un fondo para ayudar a los países, en especial Colombia, que están recibiendo miles de refugiados que huyen de la crisis económica de Venezuela.
Poco antes de participar en la reunión, el ministro de finanzas alemán, Olaf Scholz, admitió que está "muy preocupado porque la base de nuestra prosperidad, el libre comercio, está puesto en riesgo. El proteccionismo no es la respuesta a las dificultades de nuestro tiempo", le dijo al diario Bild. Nadie discutía que, a pesar de no figurar en la agenda, este se convirtió en el asunto central de la reunión. El ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne, trataba como anfitrión de centrar la agenda en otros temas de fondo menos polémicos, pero a la vez se reunió con Mnuchin para pedirle que deje a Argentina fuera de esas tarifas al acero y el aluminio, mostrando así su inquietud.
El gobernador del banco central de Japón, Haruhiko Kuroda, también mostró antes de entrar a la cita su preocupación. "Hay un gran consenso en que el comercio libre es importante", aseguró. Varios países presionaban a EE UU para lograr que en el comunicado final del G-20 hubiera una mención a los riesgos que tendría para la incipiente recuperación económica apostar por políticas unilaterales, aunque la palabra "proteccionismo" parecía inviable si se quería aprobar por unanimidad.
En la reunión, centrada en asuntos donde también hay discusiones fuertes entre EE UU y los demás, como la forma de regular las criptomonedas como el bitcoin, y la manera de gravar los beneficios de las grandes multinacionales tecnológicas como Google y Facebook, con sede en EE UU pero dominio en todo el planeta, se coló un asunto con fuerte contenido político: la crisis en Venezuela.