El lunes 11 de enero los empleados de la fábrica textil Zoberano se sorprendieron cuando llegaron a trabajar a la planta de calle Oro, en Chimbas y la empresa estaba cerrada. Nadie sabía nada. Desde la empresa, les comunicaron que la decisión del cierre se había tomado por los constantes episodios de inseguridad con los que convivían. Los trabajadores dieron aviso a la subsecretaría de Trabajo y desde el organismo gubernamental citaron a los propietarios del emprendimiento para resolver la situación. Finalmente la planta reabrió y se reincorporaron los 250 trabajadores que habían quedado desempleados.
"Después de mantener una audiencia, en la que participó el sindicato, los apoderados de Zoberano decidieron reabrir y lo comunicaron por escrito. De igual modo, solicitaron una nueva audiencia para el mes de febrero", aseguró el subsecretario de Trabajo, Roberto Correa Esbry.
De esta manera concluyó el cierre, que duró menos de una semana. Los trabajadores que se desempeñan en la empresa volvieron a sus puestos de trabajo.
La firma tiene más plantas, ubicadas en otros departamentos de San Juan. Según aseguraron desde la textil, están cansados de los robos constantes que debe enfrentar la empresa, algunos incluyeron hasta amenazas con armas al personal de seguridad.
Con respecto a los antecedentes de la empresa, el funcionario provincial dijo: "Es una empresa con la que no hemos tenido mayores problemas, más allá de algún retraso en los pagos, pero nada grave. Sabemos que el dueño la maneja sólo, sin participación del gremio. Tengo entendido que no hay delegados”.