Un nota dirigida a los gobernadores de San Juan, José Luis
Gioja, y de Mendoza, Francisco Pérez, los viñateros de tres provincias pidieron
la inmediata aplicación de las medidas anunciadas por los gobiernos provinciales
el 23 de diciembre para lograr intervenir en el mercado y levantar el precio de
la uva y el vino.
La nota fue firmada por el presidente de la Asociación de
Viñateros Independientes (AVI), Juan José Ramos; de la Federación de Viñateros,
Eduardo Garcés; de APROEM Mendoza, Gabriela Lizana y de la Asociación
Vitivinícola del Valle Calchaquí, Miguel Lovaglio.
Los productores denunciaron que los grandes fraccionadores,
aprovechando esta demora, están creando confusión sobre el objetivo de las
mismas buscando anularlas o neutralizarlas para que no surtan el efecto que se
espera de ellas que es limitar la disponibilidad de vinos de traslado para
producir una recuperación del precio del mismo.
Paso seguido, solicitaron
a los gobernadores "no ceder ante estas presiones y poner en vigencia en forma
inmediata las medidas anunciadas para hacer factible el levantamiento de la
cosecha como consecuencia de la recuperación del precio del vino de traslado y
de la uva que la aplicación de las mismas provocará”.
Advirtieron que si el Gobierno Nacional aporta los recursos,
se podrá establecer un mecanismo de precio sostén que debe partir de una base
de $4, el litro de vino blanco, lo que daría para el kilo de uva, un promedio
de $2.50.
Con las medidas anunciadas por los gobernadores, aseguraron,
se retiran temporariamente de la oferta unos 600 millones de litros de vino, y
con la propuesta de los industriales fraccionadores sólo alcanzaría para
retirar 150 millones de litros para destilación o derrame utilizando los fondos
que la Nación pueda destinar, lo que no produciría ningún efecto sobre los
precios del vino de traslado ni de la uva.
Además, dijeron los viñateros, las propuestas sostenidas por
los grandes industriales no hablan de un precio rentable para el vino ni para
la uva pero sí se oponen a la indisponibilidad transitoria del 30 % del volumen
de vino existente a partir del 1º de enero y a las modificaciones a la fecha de
liberación de los vinos cosecha 2015.
"Por otra parte, debido a las situaciones climáticas de
extremo calor (sin descartar la posibilidad de otros fenómenos climáticos
perjudiciales), la escasez de agua y a la falta de recursos económicos para el
trabajo adecuado de los viñedos, puede ocurrir que la cosecha sea
sustancialmente menor a lo previsible y es por ello que lamentaríamos después,
haber destruido una riqueza con lo que implica el valor agregado realizado, lo
que impediría a posteriori un adecuado abastecimiento al mercado de consumo”,
sentenciaron.