El dique de Ullum, el primero de generación eléctrica en la provincia, fue inaugurado en diciembre de 1980. Sin embargo El Tambolar y El Horcajo (en Calingasta) fueron los primeros que se proyectaron, siendo El Tambolar el primero sobre el río San Juan, 19 kilómetros aguas arriba de Los Caracoles.
En 1966 durante la primera gobernación de Leopoldo Bravo, se creó la Comisión Técnica de Obras Públicas de la que surgió la planificación para el "Aprovechamiento del Río San Juan”, allí se definió el dique El Horcajo, que llegó a figurar en el presupuesto nacional.
Un hecho olvidado lo trajo a la luz el bloquista Eduardo Baliña y da fe de la idea inicial de construir primero los diques aguas arriba. "El presidente Arturo Illia veía a San Juan a firmar el llamado a licitación del dique El Horcajo, era gobernador Leopoldo Bravo, pero se frustró: un día antes de ese viaje se produjo el golpe de Estado de Juan Carlos Onganía, en 1966. Esos estudios estaban muy avanzados en la Secretaría de Recursos Energéticos”, contó Baliña.
El ex Ministro y ex Diputado bloquista, confirmó que la intención era empezar el conjunto de diques de arriba hacia abajo, El Horcajo sería el primero y el segundo El Tambolar. "No sé porque después se decidió empezar al revés, desde abajo con Ullum. Puede ser porque era más práctico al estar más cerca, o más económico. Yo no estuve como funcionario en ese momento”, dijo Baliña.
El dique El Tambolar dio otro paso en el año 1984, por decreto Nº 1173, se autorizó el estudio de factibilidad a favor de la firma ELC - Electroconsult, gracias a un programa de cooperación técnica con el gobierno de Italia, según los antecedentes con los que cuenta Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE). El estudio, que no tenía costo para la provincia, comenzó en el ’85, cuando gobernaba Leopoldo Bravo, y concluyó en el ’87, con Jorge Ruiz Aguilar a cargo del Ejecutivo.
Durante la segunda gobernación del bloquista Carlos Gómez Centurión, en 1989 se terminó la factibilidad técnica de los diques Cuesta del Viento y El Tambolar. La tarea estuvo a cargo, según los diarios de la época, del consorcio empresario ítalo-argentino Impregilo Spa, que cumplió con el plazo y entregó la propuesta de ejecución de la central hidroeléctrica El Tambolar. El proyecto fue el resultado de un acuerdo entre Argentina e Italia para varias obras hídricas en el país. Italia otorgaba un crédito de 4.000 millones de dólares a la Argentina para obras y la rehabilitación de varias centrales eléctricas. Entre todas, el dique Tambolar era el único que tenía el proyecto terminado. Como contraparte, la obra no se iba a licitar sino que se haría por adjudicación directa. La represa la construiría el consorcio conformado por Impregilo, en asociación con Cartellone, Albano y la firma local Francisco Paolini.
Las crónicas de ese momento señalaban que ante un escenario nacional muy convulsionado, el representante de Impregilo, ingeniero Gianfranco Rizzo, desconfió de que se respetara el acuerdo binacional, presentó sólo algunos aspectos técnicos y plazos de ejecución de la obra, y se reservó información clave. Rizzo se escudó en la cláusula del acuerdo que estableció la confidencialidad del resto de los datos hasta tener garantía de que sería la empresa la adjudicataria de las obras.
Un mes después, el 14 de mayo de 1989, Carlos Menem ganaba la presidencia argentina y en San Juan, donde había elecciones a diputados nacionales, el bloquismo fue derrotado y se diluyó el proyecto del gran dique.