Junto al chaqueño los esperaban, el ministro de Planificación e Infraestructura, Julio De Vido; la ministra de Industria, Débora Giorgi; la subsecretaria de Comercio Exterior, Paula Español, el subsecretario de Industria, Javier Rando y el secretario de Minería, Jorge Mayoral, quienes se esmeraron por dar a los representantes de las mineras inusuales mensajes dulzones de diálogo y comprensión, mezclados con sensibles apelaciones a poner el hombro y a tirar todos juntos para adelante.
Entre los receptores de este mensaje halagador, en el que se subrayó en varios pasajes la importancia de la inversión minera para el país, estaban Martín Dedeu (CAEM), Enrique Romero (CAEM), José Marún y Jorge Montaldi (Xstrata), Miguel Giménez Zapiola (Barrick), Ross Beaty, Geoff Burns y Ricardo Zarandon (Pan American Silver), Eduardo Villacorta y Eduardo Furfaro (Goldcorp), Francisco Almenzar (Silver Standad), Eduardo Cantillana y María Claría (Hochschild), Rubén Palacios (Yamana Gold), Marcos Calaschi (Sales de Jujuy/JEMSE), entre otros.
El diálogo, y los modales no tuvieron nada, pero nada que ver, con los dardos anti empresas lanzados por Capitanich, en su habitual homilía de la mañana ni con la clase de patriotismo y de satanización del empresariado que dio al final de la tarde Cristina Kirchner ante su claque habitual de la Casa Rosada (gobernadores, kirchneristas, la Cámpora).
Según diversas fuentes consultadas por Mining Press, el convocante Jorge Capitanich expresó a los mineros que el gobierno quiere una minería con más inversiones, valor agregado y sustitución de importaciones y que desea que se generen más puestos de trabajo (uno de los mineros le acotó que, en el actual contexto, el sector busca sostener los ya creados). Y que la administración nacional vería con agrado una mayor generación de divisas desde la minería que contribuyeran a colaborar con la situación del país.
Por su parte, Julio De Vido, después de reconocer el creciente rol de la minería en la última década en el país, los invitó a otra reunión, que sería más reducida, esta semana, para seguir pensando juntos el desarrollo del sector. Débora Giorgi hizo su aporte reclamando más refinerías de metales en el país, para lo cual puso como ejemplo los casos de Bolivia y Chile. Jorge Mayoral observó que esa propuesta, hoy por hoy, choca con una serie de obstáculos por el diseño de los mercados regionales y globales.
Por fin llegó el turno de los visitantes mineros, cuyo vocero, Martín Dedeu puntualizó que el sector es netamente exportador, que no ha puesto objeciones a la sustitución de importaciones siempre que estas no afecten las operaciones, que reivindica sus estándares ambientales por la legislación vigente y las fiscalizaciones en práctica y que reclama la plena vigencia de la Ley de Inversiones Mineras como principal garantía de seguridad jurídica y previsibilidad.
Los mineros, de acuerdo con las mismas fuentes, se mostraron más que dispuestos a trabajar unidos con el gobierno, en un trabajo en equipo y diálogo fluido. Y como muestra de ello propusieron a sus anfitriones del gobierno una Mesa de Trabajo para encontrar los mejores caminos para consolidar inversiones mineras.
A propósito de eso: Capitanich citó las cifras de inversiones que le acercó la Secretaría de Minería: US$ 3.855 millones en 2014, una suma que a las empresas mineras le da mucho menos. Dedeu ofreció pasar lista en el sector para determinar si esa estimación sigue siendo vigente.
Según testimonios, al salir de la reunión un cordial Mayoral estaba conforme “por la buena onda”. Y para no defraudar a los fans de su optimismo les dijo a los empresarios que tal vez se quedó corto, porque en pocos días podría conocerse una nueva inversión externa en el sector.
Así fue la increíble reunión con el gobierno que las mineras no tuvieron casi tiempo de metabolizar. Un rato después volvió a hablar Cristina, crispada y desafiante, preguntando por qué no hay inversiones y sí inflación y mucha fuga de capitales, pese a la devaluación, las altas tasas y la década ganada. “Si se mira en el espejo, tal vez encuentre la respuesta” decía ocurrente un alto ejecutivo minero consultado por este diario.
*Director de Mining Press