Sin que todavía se asiente la polvareda por la brusca devaluación del mes, ya hay algunos sanjuaninos que no necesitaron sacar cuentas finas para capitalizar los beneficios del nuevo valor del dólar. Están especialmente en el rubro de frutas y verduras, agrupados en algunas cámaras, vendiendo la uva de exportación que salvaron de las heladas a precios de envidia.
Los agarró esta medida que venían pidiendo hace mucho casi sin productos para vender. Se lamentan en el sector de la uva en fresco porque si las heladas no les hubieran arrasado los parrales, hoy podrían estar redondeando un año sensacional con la devaluación. Aún así, los 8 pesos por dólar les sirvieron para mejorar el humor, aunque hubo muchos que no sufrieron las heladas y hoy están de parabienes.
El lamento corre para un productor de la zona de Albardón que supo cosechar 700.000 kilos y por las heladas les quedaron 70.000. Hubo otros con mejor suerte, aún en la misma zona, que hoy están sacando más de 250 pesos por caja de 10 kilos de uva. Nunca lo hubieran imaginado.
En realidad, en el Ministerio de la Producción aseguran que todas las cámaras, sin excepción, venían reclamando una medida como la que se tomó. Desde los viñateros, hasta las cámaras de ajeros y paseros. De hecho, ahora la expectativa está puesta en lo que puedan obtener con el ajo y las pasas, dos producciones que venían sufriendo con los problemas de competitividad pero ahora han visto reverdecer su negocio.
De hecho, la caja de ajos está entre los 20 y los 25 dólares y con el tipo de cambio a 8 pesos puede volver a ser negocio. Mientras que a la pasa de uva calculan que “le va a ir de primera” con este contexto. La calve está en que esta nueva ventaja comparativa no se les licúe con incrementos de costos como la electricidad, la mano de obra o los insumos. De eso dependerá que los casi dos pesos por dólar que embolsan ahora y el año pasado no tenían, no se les escurran de las manos. Y allí habrá mucho trabajo pendiente entre los gobiernos de la Nación y de la provincia.
Los observadores económicos del mercado sanjuanino también hacen una interpretación de escala para medir quienes ganan y quienes pierden con la devaluación, aún en el escenario de la producción. Calculan que al productor chico, aún produciendo mercadería de exportación, los compradores internos pueden esconderle el nuevo beneficio.
Ocurre esto con la uva y el vino. Porque una parte de la producción vitivinícola va al mercado internacional y cosecha el beneficio de la devaluación. Pero hay que ver cuánto de ese diferencial los grandes grupos bodegueros están dispuestos a reconocer al productor con menor poder de pataleo. Se verá en los próximos días, cuando comiencen los tanteos por el precio del vino y de la uva, que con esta mejoría debería mostrarse tonificada pero aún no muestra demasiados síntomas.
Los que pierden con esta medida se anotan del lado de la industria. No los que producen bienes con destino de exportación sino los dedicados al consumo interno con componentes importados, que para comprar en dólares demandarán más pesos. En San Juan, el sector de autopartes para la industria automotriz ha crecido mucho en los últimos años, especialmente de la mano de la promoción industrial, y ahora enfrenta el desfiladero de menores ventas y mayores costos.
Entre la fábrica de juntas Taranto y la de mazos de cables TCA hay muchos puestos de trabajo que corren al ritmo de la producción de automóviles, que terminó un año a todo vapor casi un millón de autos vendidos en el país y ahora remarcó listas y está parada esperando ver con más claridad.
En general, el sector comercial también se anota entre los perdedores por la devaluación. Citado el caso de los autos, el resto de los rubros se puede ver asfixiado por el agotamiento del poder de compra de la gente a causa de las remarcaciones de precios. En el comercio de San Juan ya se siente un freno en las ventas.
Otro tema es el sector minero. Porque se anota entre los sectores supuestamente beneficiados al producir commodities con precio internacional en dólares: por cada dólar que obtienen, pagan en el país más cosas. Pero ese encuadre no es tan sencillo, mientras siga operando la prohibición para las empresas a girar dividendos al exterior.
Por ejemplo en Veladero, una mina en producción de oro, en Barrick analizan cada dólar que ingresa porque luego no lo pueden sacar. Entonces, esa ventaja comparativa por la devaluación se convierte en imperceptible. Y en Pascua-Lama, donde también la devaluación podría ser una buena noticia, dicen que el desfasaje financiero es tan grueso que el supuesto remedio es una aspirina para un cáncer.
En el sector minero que sí puede influir la devaluación es en la exploración, donde los inversores llegan con dólares frescos y sin expectativas de recuperarlos en lo inmediato para girarlos al exterior. Esa actividad exploradora está frenada en San Juan desde hace al menos un año y medio, y es posible que ahora cobre vigor.
miércoles 15 de abril 2026





