La fábrica de carburo de la provincia atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia: hace algunos días paró el único horno que tenía en funcionamiento y dio vacaciones a sus 300 empleados. La Electrometalúrgica Andina (EMA) es la única industria que fabrica en San Juan carburo de calcio, ferrosilicio y derivados. Su gerente, Luis Membello, dijo que el problema es el costo de la energía (los hornos de la fábrica funcionan con electricidad), y la competencia de la fábrica de Mendoza, que paga hasta 3 veces menos de lo que paga la EMA por la energía. La firma sanjuanina ha llegado a pagar facturas de hasta 4 millones de pesos por un mes de consumo.
“Esto afecta a 300 empleados en relación directa de la firma, 210 jornales y 90 mensuales. Hemos subcontratado el servicio de mantenimiento, pero si contamos a los proveedores de materias primas se suman otras 300 personas más”, explicó Membello. Muchos pequeños productores primarios de cuarzo y cales son proveedores de la EMA.
El gerente contó que hasta ahora Andina no ha tomado medidas extremas, no hubo despidos y los empleados cobran sus sueldos en tiempo y forma, no se suspendió a nadie sin goce de sueldo. “Es un esfuerzo importante sacar del bolsillo, bancarse toda esta estructura sin producir despidos es para sacarse el sombrero. Pero si seguimos así llegará el momento en que no se podrá sostener este ritmo, trabajando a pérdida, ya llevamos mucho tiempo así”, dijo.
El costo insostenible de la energía hizo que el año pasado la EMA pasara de trabajar con tres hornos a dos hornos, y este año, sólo con uno. El volumen de la producción bajó considerablemente ya que además de trabajar con un único horno, éste producía la mitad del tiempo y no las 24 horas como en las buenas épocas de la empresa.
Esta merma hizo que se perdieran varios mercados del exterior, ya que los contratos son anuales y no pueden cumplir con el volumen fijo que los clientes necesitan. “Al mercado externo vendemos entre el 70 y el 80 %, de toda la producción, el mercado interno no se pierde pero sí los extranjeros, son contratos a largo plazo con Europa, incluso Chile empezó a comprar a China”, dijo el gerente.
En los últimos tres años, Andina dejó de competir y de proveer a los clientes de Oriente, abandonaron esos mercados por no poder responder a su demanda durante unos cuatro meses al año.
Desde hace unos 10 años, fue creciendo de manera significativa el valor de la energía por un impuesto sobre costos transitorios de despachos. Ese impuesto lo pagan los grandes usuarios, como la industria. El problema es la competencia, la firma ubicada en Mendoza está exenta de pagarlo y eso hace que la EMA tenga dificultades de competitividad.
“La falta de competitividad es el precio de la energía, la empresa de Mendoza, Globemetales es de capitales norteamericanos, y Andina es de capitales argentinos, pero ellos tienen beneficios y nosotros no. Esto lo venimos peleando desde hace mucho tiempo, el Gobernador está haciendo muchas gestiones, pero es algo que va más allá de sus deseos”, señaló Membello.
El interés estatal
El Gerente de Andina viajó esta semana a Buenos Aires para reunirse con los técnicos de la firma allá y cerrar un informe de costos que presentarán ante las autoridades de la Nación. La meta es que bajen el valor de la energía, quitando el impuesto, para poder competir.
Por su parte, desde el Gobierno de la Provincia también se hicieron gestiones, acá el interés no radica solamente en salvaguardar los 600 trabajadores directos e indirectos de Andina, sino también la necesidad de que la firma cuente con energía accesible ya que es la única que puede fabricar el silicio que necesita la provincia para la futura fábrica de paneles solares.
“Andina no pide que la tarifa la pague el gobierno, sino los sobrecostos, que es el extra que nos cobran por la energía a nosotros y no lo paga Mendoza”, destacó.
El gerente aseguró que sin entrar a analizar fino el tema dólar, todos los costos internos aumentan, y mientras el tipo de cambio permanece fijo, este año hubo un incremento de los salarios del 25 %, mientras que el precio de venta internacional se mantiene igual.





